El Remanente
Yo tengo un amigo apóstol que siempre me molesta cuando le hablo del remanente y creo que piensa que soy un poco exagerado, pero déjeme decirle que mientras más el Espíritu Santo me revela su palabra, más me convenzo de que el tema que les voy a compartir es muy serio y necesita ser considerado por todos nosotros y por la iglesia, que se encuentra enferma de tibieza hoy en día.
Por eso el movimiento apostólico habla de Reforma, que es esto (volver a formar como en el principio), para luego ser partícipes de la gloria postrera que será mayor que la primera.
La palabra remanente significa resto, residuo, pero no en el aspecto de sobrante de mala calidad, sino aquello que luego de purificado, sale excelente para la Gloria de Dios y el establecimiento de Su Reino.
Veamos Zacarías 13:8-9
"Y sucederá en toda la tierra, dice el Señor, que dos partes serán cortadas en ella y perecerán; pero la tercera quedará en ella.
Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré cómo se refina la plata, los probaré como se prueba el oro, invocará él mi nombre y Yo le responderé; diré: él es mi pueblo, y el dirá El Señor es mi Dios"
Yo no sé si usted amado amigo o hermano, se está dando cuenta que hoy en día vasta ser miembro de una iglesia, haber hecho la declaración de fe y haber pasado por el bautismo en agua, para declarar a aquella persona salva, y digna de entrar en el Reino de los cielos, peor si aquella persona, tiene una unción especial, un don y es usada para hacer milagros, con toda seguridad, lo que esta persona diga será digno de credibilidad.
Pero la biblia me enseña algo diferente, para ver a Dios se necesita ser santo (separado), (con otra cultura), no perfecto, pero con el corazón de ser perfeccionado, para ser morada de nuestro precioso tesoro, nuestro amado Rey el Mesías.
En los versículos que presentamos, se nos habla de que las dos terceras partes de la tierra perecerán a causa de su pecado, pero que una tercera, se mantendrá (un remanente) y este será pasado por fuego como se pasa la plata y el oro para entonces y solo entonces El pueda decir "el es mi pueblo" y nosotros con seguridad poder afirmar "El Señor es mi Dios", hoy aceptamos toda clase de líder y hermano, que aunque lleva años en el evangelio, no quiere dejar las malas mañas del mundo y vive dependiendo de la su misericordia, aquí no hay amor verdadero, ni deseo de agradarlo, existe un alma cautiva por el diablo, que no quiere pasar por el proceso de transformación y que depende de una oración de fe que algún día hizo, en algún servicio de una iglesia.
Apóstol Hugo Oberti