El Remanente II
Este mensaje debe de ser considerado especialmente por nosotros los hombres, pues la cultura del mundo se ha metido en la iglesia, y aquellas cosas que deben ser tomadas por los hombres que son la cabeza, son ocupadas por las mujeres, tales como la oración, el ayuno, la vigilia, la adoración, el quebrantarse ante Su Presencia, y cosas por el estilo, que cuando uno asiste a estas reuniones de oración e intersección la mayoría que forma el grupo son del sexo femenino.
En resumen el sacerdocio no está bien ubicado en el hogar, puesto que quien tiene que ser la cabeza, especialmente en estas cosas es el varón.
Por eso conviene que leamos
Isaías 4, del cual solo resaltaremos varios versículos.
4:1 "Porque siete mujeres echarán mano de un hombre en aquel día, diciendo: Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan sólo déjanos llevar tu nombre y quita nuestro oprobio".
Para ver lo que sucederá en el futuro, la proporción ya no será de 3 mujeres por un hombre (en Cristo digo) sino de 7 a uno, y ellas ya ni siquiera pedirán cuidado, porque son generadoras de sus propios recursos, sino que sólo buscarán un hombre de Dios.
4:3 "y acontecerá que el que sea dejado en Sión y el que quede en Jerusalén será llamado santo: todos los que están inscritos para vivir en Jerusalén"
Solo el que quede será llamado santo y será inscrito en el libro de la vida"
Siempre que Dios quería reconstruir a su pueblo rebelde, trabajó con un remanente, esto sigue igual, hermanos, busquemos la santidad sin la cual NADIE VERA A DIOS.
Zacarías 4:12 "Y hablé por segunda vez y le dije ¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?
Lo mejor está por venir, pero el gobierno y el sacerdocio tiene que ocupar otra vez su lugar, entonces los dos olivos, que estaban proporcionando el aceite en la visión de Zacarías, que son (Gobierno y Sacerdocio) (Zorobabel y Josué), proporcionarán la unción de santidad y conquista que tanto requiere la iglesia, pues sin el Espíritu Santo, no se camina para ningún lado, o mejor dicho para el lado equivocado.
No es asunto de cantidades, sino del poder de su Espíritu. "No con espada, ni con ejército sino con mi Santo Espíritu dice el Señor".
Bendiciones,
Apóstol Hugo Oberti