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UNA CONVERSION CONSTANTE

Cuando aceptamos a nuestro Mesías Jesucristo, como nuestro Señor y Salvador, nos convertimos de las tinieblas a la Luz.

Pero esta conversión tiene que continuar, pues todavía mantenemos estructuras de pensamientos de la vieja naturaleza, que nos llevaran a actuar contrario a la voluntad de Dios.

Estas formas de pensar son parte de una cultura del mundo que esta arraigada en nosotros y debe ser transformada a la "Cultura de Reino" para poder conquistar la tierra prometida y ser el Ejército de Dios que tomará las Naciones para Cristo.

No se puede llevar a cabo la conquista con nuestras viejas y malas costumbres, tenemos que "Convertirnos" constantemente, para poder caminar de "Gloria en Gloria".

Dios está levantando una generación, con "Cultura de Reino" y esto toma un tiempo, es un proceso en el que la Unción Apostólica juega un rol muy importante.

Todo el proceso por el que pasó el pueblo Hebreo, desde Egipto a Canaán, nos enseña que es necesario pasar por desiertos para ser transformados.

No nos olvidemos que fueron 400 AÑOS de esclavitud, solo sabían hacer ladrillos con paja y barro, no sabían como pelear en batalla, necesitaban tiempo para aprender de otras leyes, de otras promesas, de otros pactos, necesitaban cambiar la mentalidad de esclavos a mentalidad de Conquistadores.

Pero esa generación vio milagros poderosos, maná del cielo, agua de la peña, nube de día, fuego de noche, abrirse el mar Rojo para darles paso, pero no cambió su mentalidad de esclavos y cada vez que enfrentaban problemas querían regresar a Egipto.

Me imagino la frustración de su líder Moisés con ese equipo de gente, por eso ni el, ni esa generación entraron a la tierra prometida, fue la generación de Josué que conquistó, porque "Creyeron" las promesas de Dios, que al enemigo se lo comerían como pan, porque Jehová estaría con ellos.

Esta generación era una generación de adoradores y era una generación profética, le creían a Dios, escuchaban sus instrucciones y pensaban y actuaban diferente a las naciones de esa época, "eran otra nación". Por eso antes del combate, los adoradores caminaban al frente y luego con actos proféticos, como la toma de Jericó, conquistaban Reinos. El mundo se reía de sus "locuras", pero ellos recibían instrucciones de otro Reino, con una mentalidad diferente. Lo profético muchas veces avergüenza nuestra razón.

Hoy Dios esta levantando la generación de Josué para la conquista de la tierra prometida, que reconozca sus errores se acerque al trono donde nuestro abogado defensor, y recupere la autoridad convirtiéndose continuamente en ciudadanos del Reino, dejando las viejas costumbres, inclusive algunas que consideramos "buenas" por las costumbres del Reino TEOCRATICO.

Bendiciones,

Apóstol Hugo Oberti

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