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Revolución Ester - Manual de Libertad Financiera

La presión sobre la vida diaria

Una de las cosas más importantes que ganamos al llegar a Cristo es la libertad en todo. Pero lamentablemente tenemos que reconocer que muchos cristianos vivimos cómo esclavos en algunas áreas de la vida, y esto ocurre cuando el enemigo ejerce presión desde afuera, y entonces tenemos la tendencia de volver a Egipto, para encontrar soluciones, pues en este lugar aunque esclavos, hay muchas soluciones que el mundo brinda para tenernos atrapados en esclavitud y angustia constantes. La libertad existe pero no se vive en la realidad.

Veamos que le aconseja el apóstol Pablo a su hijo espiritual Timoteo, en la segunda carta a los Corintios, capítulo uno, versículos 6 y 7.

"Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio."

Esta palabra se vuelve tremendamente importante para describir la responsabilidad PERSONAL que tenemos como creyentes de desarrollar el carácter necesario para vencer en nuestras luchas personales y para prepararnos a la conquista de naciones para Jesucristo.

Cuando dice que avives el fuego, es como soplar sobre carbones que se quieren apagar, para que de ellos salga una llama renovada, para que el poder del Espíritu Santo se manifieste en nosotros, y que "el ayudador" nos aconseje cómo actuar ante cada situación. Pero consideremos que la responsabilidad de avivar el fuego no es de Dios, es nuestra. Muchas veces esperamos que Dios haga lo que nosotros debemos de hacer, y El está esperando que nosotros usemos todo lo que nos ha entregado para que seamos conquistadores, reyes y sacerdotes.

Y la carta se vuelve más poderosa, cuando consideramos que quien la escribe está viviendo lo que se predica, pues Pablo escribe esta carta desde la cárcel, quizá la última carta, pues estaba sentenciado a muerte, y en esta circunstancia por la libertad que mora en su interior, puede aconsejar y brindar ánimo a su hijo Timoteo que aunque libre físicamente, sufría muchas presiones que lo estaban, mermando en su lucha diaria, pues Timoteo se encontraba con al oposición del gobierno, de algunos falsos maestros, de los judíos y de los no convertidos. La presión era fuerte pero tenía que levantarse con dominio propio a avivar el fuego necesario para enfrentar las circunstancias, seguro de que en Cristo tendría la victoria.

Esta es la generación apostólica de los últimos tiempos que Cristo está levantando para llevarla a Su estatura conforme Efesios 4:11.

Hermanos es que los ataques vienen de donde menos te esperas y tenemos que saber vencer a las presiones, para que el mundo vea que nuestro evangelio no es de esclavos sino de conquistadores. ¿Sabes qué cosas causan las presiones externas en un creyente?: Baja autoestima, falta de creatividad, temor, egoísmo.

No hay tiempo para desarrollar cada uno de estos puntos, pero hablaremos brevemente de dos: Egoísmo: Es decir nos centramos en nosotros mismos a causa de la presión y dejamos de construir casa para el Señor en la ciudad y en la nación, tan ocupados en nuestros propios problemas, y le entregamos las sobras al Reino.

Falta de Creatividad: La presión no te deja ver la salida, seguimos dando vuelta en el mismo lugar, cuando lo que tenemos que buscar es las soluciones en el cielo, en adoración, cómo dice el profeta Chuck Pierce en su libro "El guerrero adorador" Subimos en adoración y bajamos cómo guerreros.

Que Dios nos bendiga y que nos levante con ese espíritu de Poder de Amor y de Dominio propio, para hacernos ese ejército que conquistará naciones para Cristo.

Bendiciones,

Apóstol Hugo Oberti

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