Parte 10 – El testimonio de la conciencia
“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”
El testimonio de la conciencia
En esta oportunidad hablaremos de la conciencia del hombre “regenerado” no del hombre sin Cristo, porque sólo a través de Cristo se puede dar vida a la conciencia del hombre y comenzar a vivir en el espíritu.
2 Corintios 1:12 “Porque vuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y mucho mas con vosotros”
¡Qué tremenda declaración del apóstol Pablo! fíjese que no habla de su testimonio ante el mundo sino ante los hijos de Dios, porque era obvio que la gente del mundo querían matarlo, y algunos “hermanos en la fe” tampoco estaban de acuerdo con el, pero el apela no a su popularidad y aceptación del mundo exterior sino a su conciencia, de hecho dice “nuestra conciencia” refiriéndose a Timoteo su amigo y discípulo fiel.
Y la palabra que usa para “sinceridad”, es una palabra griega, que significa transparencia, corazón limpio, no de dos caras, que no tiene nada oculto y añade que proviene de Dios, de su gracia, no es astucia humana, pues esta dejaría de ser sincera ante los ojos de Dios.
¡Cuánta falta hace entender y practicar entre nosotros esto que parece muy sencillo de aceptar, pero que veo tan difícil de obedecer en la iglesia!
Sólo se trata de obedecer a la voz de la conciencia que nos habla, alertando sobre nuestra falta de sinceridad en algunos actos, quizá por quedar bien con los hombres, esto en lenguaje entendible se llama hipocresía.
Y cuando la conciencia nos condena, ya no podemos acercarnos a Dios de una manera confiada sino timorata, porque de Dios no nos podemos esconder, digo, para los que quieren andar en el espíritu, pues el que anda en la carne tiene un diccionario grande de excusas en su alma para no obedecer la voz de la conciencia.
Hay que poner cara de “pedernal” cuando escuchamos la conciencia, la gente debe de saber cómo pensamos y cómo vamos a actuar ante determinados desafíos, sólo así podremos establecer el Reino en nuestro interior y proyectarlo hacia el mundo, toda duda todo temor debe ser desarraigado de nuestros pensamientos, Dios es bueno, El no nos va dejar desamparados, debemos creer, porque sin fe es imposible agradar a Dios. Debemos tomar valor y obedecer, así el mundo y los reglamentos de la religión se opongan a la voz del Espíritu en la conciencia. Un hombre de Dios no puede dejarse atar en su espíritu por reglamentos humanos, la palabra de Dios es nuestro estándar de vida,y está por encima de toda ley humana, estas son las leyes del Reino de Dios, que deben estar grabadas en nuestro espíritu para poder predicar con libertad el “evangelio del reino” y establecer un nuevo orden el mundo cómo sus embajadores.
Esto es parte del carácter de los hijos de Dios, preferimos agradar a Dios antes que a los hombres.
Es mi oración que despierte y se una este remanente alrededor del planeta.
Lo que pasaba con Pablo era que se había expuesto tal y cual era y todavía los Corintios no lo entendían a cabalidad, ni sus pensamientos ni sus acciones, pero el continuaba con esta forma de ser esperando que algún día, o quizá en el día del Señor, como lo dice en los versículos 13 y 14, entenderían totalmente.
Nunca adoptó técnicas del mundo, sino expuso la gracia de Dios con sencillez y honestidad del corazón, pues no podemos descender el evangelio del Reino de Dios, a las tácticas del reino de este mundo, aún con nuestras mejores intenciones, pues estaríamos moviéndonos en el razonamiento de nuestra alma y no en el poder del Espíritu.
Continuaremos……………..
Bendiciones
Hugo Oberti



