Parte 15 – La meta del Cristiano
“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”
La meta del cristiano.
Nuestro objetivo final debe de ser hacer la voluntad de Dios, lo cual no significa que no tengamos nuestra propia voluntad, sino que el control carnal de ella ha desaparecido.
Jesús es nuestro ejemplo.
Juan 5: 30
“No puedo yo hacer nada por mi mismo; según oigo así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”
El Señor dice tener su voluntad, no ha sido aniquilada, pero si ha sido sometida a la voluntad del Padre, así mismo nosotros, no somos marionetas sin voluntad, somos seres espirituales con voluntad, que la estamos sometiendo a Dios.
Po esto no se puede a nadie obligar a obedecer a Dios, El no quiere seguidores ciegos, quiere que lo sigas con plena conciencia, y verdadero entendimiento de lo que seguirlo significa.
Solo el evangelio de los perezosos espera que Dios actúe en nuestro lugar, aunque habrá circunstancias en que lo haga. Dios no quiere hijos perezosos.
Pero solo el Espíritu Santo te puede ayudar a hacer Su Voluntad. No basta solo con querer, necesitamos el poder del Espíritu Santo.
“Y yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”
Romanos 7:18
O sea tú puedes querer hacer el bien de acuerdo a nuestro Padre celestial, pero esto no basta, no tienes el poder ni la capacidad para hacerlo en forma absoluta y perfecta, sólo por el Espíritu Santo lo harás.
Por eso dice: “Yo pongo en vosotros, tanto el querer como el hacer”, es mas hasta el querer viene de Dios a través de su santo Espíritu.
Pero el cristiano espiritual, si ejerce su voluntad, para escoger hacer lo que Dios dice en lugar de lo que el enemigo dice, puede ser, y tenemos que ser honestos, muchas veces no estamos seguros de que es la voluntad de Dios, pero debemos decir, aunque no sé a ciencia cierta, yo decido seguir solo la voluntad de Dios, esta es una decisión y es sellada en lugares celestiales.
Esta declaración le da autorización al Espíritu Santo de obrar, y debe de ser una actitud permanente.
Bendiciones
Hugo Oberti



