Parte 19 – La ley del flujo de la vida

“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”

La Ley del flujo de vida


“El que cree en mi como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en El; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

El Señor nos estaba diciendo que al recibirlo a El como Señor y Salvador, vendría a morar DENTRO de nosotros su Santo Espíritu, y TODO, no una parte sino TODO SU ESPÍRITU, y de este mismo Espíritu debería hacer brotar de nosotros RIOS de agua viva.

Es decir la vida que un creyente debe de manifestar al mundo es una vida llena de energía de esperanza, de expectativas, debe de ser una vida rebosante, fuerte y llena de júbilo.

Pero la realidad es que muchos cristianos parece ser que tiene aguas de mar y no de río, el agua de mar está sometida a la marea, SUBE Y BAJA, pero la del RIO fluye, no para, corre constantemente.

Entonces la pregunta es:

¿Porqué a veces decimos: ¡no siento la presencia de Dios!? Ayer fue tremendo, hasta glorioso, pero hoy está duro dicen los hermanos. Estas expresiones están fundadas en los sentidos del hombre y no en el espíritu.

Y como el Espíritu sin medida ya está en su interior, entonces cuando no se manifiesta, hay un problema, pero no en la entrada sino en la salida. De alguna manera, nosotros mismos bloqueamos el fluir del Espíritu y de sus aguas de vida.

¿Sabes lo que pasa? hemos dado cabida a pensamientos de desánimo y derrota, que son puestos por el diablo, por la gente o por nosotros mismos, nosotros hemos tapado el fluir, porque hemos permitido que la ley y la religión nos acuse. Claro está, que si hay pecado, lo que tapa el fluir no es la mentira del diablo, sino su pecado.

¿Entonces qué hacer? sencillo, buscar que es lo que tapa el fluir y recibir los comentarios de los hermanos, no como acusación sino para un análisis personal, por si acaso hubiera en ellos algo de verdad que tenga que ser examinado.

Es tiempo de salir del círculo en que tiene metido el enemigo a ciertos cristianos, haciéndolos sentir indignos, y volver a cooperar con Dios para qe Su vida fluya.

Confesemos esta debilidad a Dios de haberse retraído, y volvamos a la ley del flujo de vida.

La vida en el Señor es una vida excitante, limpia la salida y deja que la misma fluya. ¡ALELUYA!


Continuaremos…

Bendiciones,
Hugo Oberti