Parte 20 – El problema de la mente

“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”

La mayoría de los problemas que ocurren en nuestro interior son problemas de la mente, una mente desordenada puede controlar nuestra vida y llevarnos a vivir inquietos e intranquilos; de hecho mucha gente piensa que si no tiene la mente agitada no está haciendo nada de provecho, y quiere presionar a otros a que trabajen de esta forma, perdiendo la capacidad de observar los resultados finales, solo observando la agitación de la mente y la actividad desordenada que esta produce.

Esto causa agitación e intranquilidad en las relaciones. Pero existe el lado opuesto, en que la mente es muy pasiva y en este caso da cabida a pensamientos que provienen de fuentes extrañas que lo paralizan y no permiten avanzar al cumplimiento de su destino.
En ambos casos es necesario reconocer que podemos ser afectados en nuestros pensamientos por espíritus malignos.
El apóstol Pablo le escribe a los creyentes en Corintios y les advierte de esta posibilidad.

2 Corintios 11:3 “temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros pensamientos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”

El asunto va dirigido a creyentes no a incrédulos, por lo tanto si existe la posibilidad de ser engañados por espíritus malignos y deberíamos estar alertas para examinar si nuestra mente ha sido afectada por estos espíritus.

Entonces los espíritus malignos nos pueden atacar buscando, hacernos demasiados pasivos o nos puede llevar a aceptar las mentiras del diablo, disparándonos en todas las direcciones.

Si este es el caso de un creyente no tiene porque permanecer en este estado sino que debe de ser liberado y recobrar el diseño original de DIOS para nuestra mente.

¿CUAL ES EL DISEÑO ORIGINAL? El diseño de Dios nos proporciona una mente clara no confusa, la memoria tiene que ser buena, se debe poder dormir bien, la mente debe de ser fuerte y enfocada para enfrentar las circunstancias adversas, este es nuestro derecho y está dentro de nosotros por herencia, por lo consiguiente este estado debe de ser restaurado. Solo basta recordar como usted funcionó en buenas temporadas, en ciertas circunstancias en las que salió victorioso, recuerde estas temporadas, y tendrá un criterio mínimo de lo que significa estar con una mente normal, usted tiene el control y puede ser liberado, usted no puede ser manipulado por las circunstancias externas ni por el diablo. Usted no tiene porque aceptar vivir de otra manera sino con esta mente en control y victoriosa.

En esta área (la mente) es donde la serpiente engañó a Eva y corrompió sus pensamientos, así continúa su labor hoy, es el campo más importante del ataque del enemigo, en estudios pasados dijimos que es la “cabeza de playa” a conquistar, por donde puede afectar todo nuestro ser, trayendo inclusive enfermedad a nuestro cuerpo, y quitándonos fortaleza para avanzar. De hecho yo veo gente en la iglesia con un corazón sincero y simple que es atacada por el enemigo en el área de los pensamientos y no logra avanzar en su propósito en el Reino.

Fíjese en este detalle, se puede predicar a Cristo y se puede ser engañado en la mente en cuanto al verdadero Cristo, esto es lo que hace la religión:

2 Corintios 11:4 “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado bien lo toleráis”

El evangelio de Pablo era sencillo, se basaba en la bondad de Dios, su fidelidad, y la confianza que debemos tener en la guía del Espíritu Santo, si el creyente cambia esto, inclusive escuchando a gente equivocada que dice predicar a Jesús, sin el espíritu correcto, entonces aceptó en su mente pensamientos que son de otro evangelio que no le traen paz, dirección y enfoque para su vida.

A Jesucristo no lo puedes agradar ni adorar con tu intelecto, sino con tu espíritu y bajo la dirección del Espíritu Santo. Las “muchas” doctrinas, tradiciones y reglamentos de hombres, complican el evangelio del Espíritu que los apóstoles predicaban.


Continuaremos…

Bendiciones,

Apóstol Hugo Oberti