Parte 23 – Una voluntad oprimida
“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”
Una voluntad oprimida
A causa de la caída de Adam, la voluntad del hombre fue afectada. En el universo existen dos voluntades contrarias: La voluntad de Dios que es perfecta para la creación y la de Satanás que contamina la creación. Cuando el hombre escucha a Satanás (voluntaria o involuntariamente) se rebela a Dios, su mente se corrompe, y es cautivada por el diablo, entonces sus actos son gobernados por el, y se encuentra oprimido.
No puede agradar a Dios, inclusive su carne está en control del enemigo y pudiera querer buscar de Dios, haciendo un esfuerzo, pero esa búsqueda carece de poder espiritual. Puede estar adorando a Dios en esa voluntad y mente oprimidas sin lograr ningún beneficio espiritual.
“Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno en cuanto a los apetitos de la carne” Colosenses 2: 23
Entonces el esfuerzo del hombre en servir o en sacrificarse, puede resultar inútil, pues su voluntad ha sido influenciada por la voluntad del enemigo.
Entonces volvemos al punto que hemos tratado en estudios anteriores: “Si las cosas no se originan en Dios, carecen de valor real y de efectividad en el mundo espiritual y natural”.
Desde el nuevo nacimiento, tiene que ser iniciado por el Espíritu Santo, no tiene su inicio en la voluntad del hombre. Por eso dice el apóstol Juan: “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios” Juan 1: 12
Pero en el versículo siguiente aclara y dice: “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de varón sino de Dios” Juan 1: 13
Oiga, su salvación no fue por su voluntad, sino de Dios. Entonces el tema no está en lo que se inicia en ti, en tu voluntad, sino en: ¿Cuál es tu actitud frente a la voluntad de Dios? ¿Cómo reaccionamos ante la voluntad de Dios?
No es una decisión basada en la emoción, ni en tu buena voluntad, ni en preceptos religiosos, ni en tradiciones familiares. Es nuestra reacción ante la voluntad de Dios, no es tu búsqueda en sí, es tu aceptación a la oferta de Dios.
Y así como se inicia nuestro andar con Dios, debe de continuar, aceptando la voluntad de Dios. No es si lo que hago es bueno o malo ante mis ojos o los ojos de la gente, discúlpeme habrá diferentes tipos de opiniones.
Lo que Dios mira es Donde se originó lo que se hizo. Si usted ha nacido de nuevo, no significa que su voluntad está unida totalmente a la de Dios, lo que pasó es que su voluntad ha sido renovada, y ha sido movida de su propia dependencia a la de El.
Es largo pero terminemos en esto por el momento, toda salvación que no separa al hombre de su yo, no es verdadera salvación, la verdadera salvación te saca de tu yo y te une al de El.
Nunca debemos de someter nuestra voluntad a nadie más que a Dios, escuche esto y seamos reales, yo puedo ser afectado en mis pensamientos y en mis emociones por el diablo o las circunstancias, pero lo que no me puedo dar el lujo de dejar afectar es mi voluntad renovada.
Continuaremos…
Bendiciones, Apóstol Hugo Oberti



