Parte 25 – Somos lo que miramos

“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”

“Por tanto nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la Gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”

2da. Corintios 3: 18

Nuestra búsqueda constante debe de ser el rostro del Señor, Su Gloria, nosotros nos transformamos en lo que miramos, por eso nuestro más elevado deseo debe de ser “Amar a Dios”, como es nuestro primer mandamiento, según Mateo 22:37.

La palabra en Corintios nos dice claramente que debemos tener una actitud permanente de contemplación, es decir de adoración, en el templo y en todo lo que hagamos, el descubrir tus falencias y las mías, no es suficiente, es solo el comienzo. Pero: ¿Qué voy a hacer una vez que descubro la maldad en mi corazón? ¿Será que con mis esfuerzos podré vencer el mal? No mi hermano, definitivamente esto sería volver a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y cometer el error de Adam solo nos queda volver a la cruz de Jesús para encontrar su perdón y las fuerzas para vencer.

La estrategia más grande de Satanás es mantenernos enfocados en nuestra maldad y nuestros errores, en lugar de enfocarnos en el Señor y en su cruz.

La religión sólo tiene estándares muy altos, reglas y exigencias que son difíciles de cumplir para el hombre, esto es una falsificación del verdadero amor de Dios, y de la verdadera adoración.

¡Aléjate de los espíritus religiosos!

“Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”

2 Timoteo 3:5

Estos eran los fariseos y los saduceos, basados en reglas y exigencias, en esfuerzos humanos, causando frustración a la gente, exigiendo aquello que ellos mismos no podían cumplir, pero que ocultaban hipócritamente, para mantener una apariencia externa de piedad. El apóstol dice “a estos evita”.

Luego dice:

“Están siempre aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”

2 Timoteo 3:7

Otra vez comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, para llenarse de orgullo de su conocimiento, Dios no habitará en medio de este orgullo, el “poder de la iglesia” y de “sus hijos” no está basado en el conocimiento, esto causó la caída del hombre y causará la caída de todo aquel que base su santidad en el conocimiento.

¡Cuánto necesitamos tener nuestra guardia en alto contra el orgullo! No caigamos en esta trampa que la religión ocasiona.

El problema de Jesús cuando caminó en la tierra, no fueron los demonios, ellos reconocían su autoridad y se sometían, el problema más grande fueron los religiosos de su época, y su orgullo.

No te dejes acusar por un espíritu religioso, solo busca el rostro del Señor y sigue subiendo, subiendo y subiendo, llegarás a la cima por su Gracia, por Su poder y no por tu esfuerzo en hacer las cosas perfectas.

¡Animo, sigue subiendo y adorando!


Bendiciones

Hugo Oberti