Parte 26 – Conociendo a la Gente
“La Iglesia no es religión, es El Cuerpo de Cristo llamado para manifestar El Reino de Dios en la tierra”
Marcos 2: 6-8
“Pero estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones. ¿Porqué habla este así? está blasfemando, ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios? Y al instante Jesús, conociendo en su espíritu que pensaban de esa manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?”
En esta situación, vemos que Jesús emite un juicio en base a una percepción de su espíritu, enseñándonos que este tipo de percepción espiritual es necesaria, para poder ayudar a la gente que se quiere dejar ayudar.
Sus palabras no fueron producto de un análisis experimental, sino de la intuición de su espíritu, conociendo lo que estaba en el corazón de los escribas. No estamos diciendo que el análisis experimental y sicológico no sea útil, sino que la intuición espiritual es superior, siempre y cuando nuestra conclusión provenga de esta fuente (el espíritu) y no sea producto de nuestras emociones.
Esta es la forma como un hijo de Dios debe moverse para ayudar a la gente que realmente desea cambiar y no descubre la raíz de su problema. Para esto necesitamos un espíritu muy puro sin contaminaciones, es por esto que el Señor Jesús dice que debemos volvernos como niños, porque un niño tiene su espíritu sin contaminación, solo con el crecer de los años, el sistema te hace lógico y emite criterios de acuerdo a la experiencia, al comienzo de su vida el niño, solo se mueve por su intuición, no tiene un archivo de experiencias, ni ha sido sometido a una educación lógica y formal, que tampoco menospreciamos, pero cuidado con el peligro de apagar la intuición espiritual, por la enseñanza formal y la sicología experimental.
Muchas veces las observaciones y las investigaciones, nos conducen a conclusiones erróneas, pero lo que proviene de un espíritu puro, renovado, nunca se equivoca.
Este mismo espíritu es el que Cristo requiere que tenga su iglesia para conocer su mensaje y ser efectivo en el tiempo en su esfera de dominio, lo que proviene de las emociones y la sabiduría humana, tiene poca duración y no produce la transformación permanente que sólo la realiza el Espíritu Santo.
Continuaremos…
Bendiciones,
Apóstol Hugo Oberti



