1.14 La línea de abastecimiento 2da. Parte

 

Mateo 7:7-11

 

El Señor da tres mandatos y tres promesas

 

1.- Si pedimos Dios nos contestará

2.- Si buscamos hallaremos

3.- Si llamamos Dios abrirá la puerta.

 

Dios siempre quiere contestar nuestra oración, y para demostrarlo usa una analogía de un padre terrenal malo, el ama a su hijo, y este le pide pan, pero a pesar de ser malo, se lo da por amor, así dice que nadie puede decir de Dios que es malo, entonces cuanto mas si un malo da pan, Dios no dará a sus hijos lo que necesitan.

 

Dios siempre nos va a dar lo mejor, pero cada promesa es condicional, tiene un imperativo, hay una actitud de obediencia de nuestra parte para obtener nuestro pedido.

 

1.- Pedid y se os dará.

¿cómo debemos de pedir?

Romanos 8:26

En ocasiones no sabemos como pedir, allí debemos de dejarnos llevar por el Espíritu Santo, para pedir como conviene.

Dios nos va a dar lo que necesitamos y tenemos que estar atentos, no ha escuchar lo que queremos en nuestro corazón, sino lo que El nos dice a través de su palabra, o de cualquier hecho.

 

2.- Buscad y hallaréis:

Es un paso mas que pedir, no solo se trata de quedarse sentado esperando, es un asunto de moverse a buscar la respuesta.

A veces pedimos y la situación en lugar de mejorar, empeora, aquí es donde debemos de perseverar, para ver si en realidad creemos que Dios dará la respuesta.

Nosotros somos las manos y los pies de Jesucristo sobre la tierra, y debemos de actuar conforme El nos dice. A veces si pedimos por alguien debemos de estar dispuestos a actuar nosotros mismo si así tenemos al oportunidad, debemos de ser constantes y creer sin desmayar.

 

3.- Llamad y se os abrirá

 

Cuando buscamos que se nos abra en un lugar a las 3 a.m. tenemos que tocar fuerte y ser persistentes. Aquí la palabra llamar habla de esta persistencia, no podemos llamar una vez y ya, debemos de insistir, ser persistentes, esto nos llevará para obtener lo que pedimos.

Mateo 26:36-45

 

Esta es la forma de pedir como nuestro Señor Jesucristo pidió, en el Espíritu, en constancia, los discípulos desmayaron el momento de la cruz porque no podían sostener el miedo, el temor, no porque eran malos, sino porque no habían sido fortalecidos en la oración, debemos de ser persistentes en esto y vamos recibir las fuerzas necesarias para soportar lo que viene adelante. Solo con Dios podemos tener sabiduría y fortalezas verdaderas.

 

Amén

Hugo Oberti