Reyes y Sacerdotes, parte 4
Desde la perspectiva de que somos reyes y sacerdotes, veamos estos versos nuevamente.
Lucas 18: 18-25
18 Y cierto hombre prominente le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 20 Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, No mates, No hurtes, No des falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre.” 21 Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 23 Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 24 Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios.
La interpretación de estos pasajes bajo la mirada de la religión es que es muy difícil para alguien que sea un rey o un empresario exitoso con mucho dinero que pueda entrar en el Reino de los cielos, será más fácil para un camello pasar por la puerta de la ciudad de Jerusalén, llamada la aguja, donde tendrá que despojarse de todo lo que tiene como carga, agacharse y entonces entrar.
Pero ahora veamos estos versos desde la perspectiva de Reyes y Sacerdotes.
Lo que dicen estos pasajes es que Dios no está disponible para ayudar a los reyes a hacer riquezas y que luego lo dejen a un lado, El ayuda a hacer riquezas a estas personas, pero para la extensión del Reino de Dios en la tierra, donde El sigue siendo el Rey.
Esta prueba la hace a este joven exitoso en el verso 22
“Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme.”
El había nacido para ser rico, Dios mismo le dio las habilidades para multiplicar las riquezas, pero no se las había dado solo para el, se las había dado para que forme parte de su Reino. Cuando el Rey se las pidió de vuelta, no se las pudo dar pues se creyó dueño absoluto de ellas.
El mensaje de la biblia no es que los ricos no van a heredar la entrada en el Reino, sino que deben examinar bien el corazón, cuando generan las riquezas, si están buscando a Dios solo para que los ayude a ser exitosos y los bendiga, pero luego creen que fueron solo ellos y sus habilidades, y es mas algunos devuelven una parte, ni siquiera el diezmo completo, entonces son como Ananías y Safira, y dicen que están agradecidos a Dios, pero no en el fondo, yo creo que por eso muchos avanzan y se quedan en la mitad.
La gente se aleja de Dios y esto no es de Reino.
Sin embargo si hay ricos empresarios de Reino, que son llamados para generar recursos para la extensión del mensaje del Reino, para sostener a ministros y ministerios y para generar empleo y justicia a los ciudadanos del Reino.
Pero la religión ha hecho que muchos buenos empresarios renuncien a la posición de reyes y aunque son bien intencionados, consideraron el dinero como algo nocivo para su vida espiritual, y una gran cantidad de hijos de Dios piensan que tienen que ser pobres para agradar a Dios.
Otros se dedican a hacer dinero y darle a Dios una limosna, y ya no tienen tiempo para Dios o para el prójimo, entonces también se interpreta mal este mensaje de ser reyes y sacerdotes. Lo que en realidad se tiene en el corazón es que Dios quiere solo quiere bendecirte y se olvidan de ser bendición, le das las sobras de tiempo y de los recursos para su Reino.
Pero Dios quiere ser el primero, quiere la Gloria, quiere que separes para El y santifiques tu tiempo y tus recursos.
Los 2 extremos debilitan la expansión del Reino.
El primero, (la pobreza confundida con humildad) hace que la gente no cumpla su rol de rey y sacerdote y no ayude a producir riquezas que traigan justicia económica de Reino sobre la tierra.
Y los segundos (riqueza sin gratitud) son ricos que piensen que con una buena ofrenda cumplen su función de expandir el Reino, y lavar su falta de compromiso en su corazón con el Reino.
En este caso no se ayuda a la expansión del evangelio del Reino.
Lo correcto son reyes en secreto que ayudan al ministerio, a sacerdotes, a los empleados a tiempo completo, y que sabiendo que también son ministros del evangelio del reino, son Reyes en el mercado.
Mantienen a sacerdote a tiempo completo y son reyes que expanden un reino de justicia en el mundo, y mantienen su corazón pegado a Dios.
Entonces ¿es correcto desear hacer un buen negocio lucrativo? ¿Se puede desear tener una buena utilidad sin sentirse culpable?
Yo creo que si, mire lo que dice la biblia sobre David.
La biblia dice que nadie tenía el corazón de Dios como David.
Espere un momento, el no era un sacerdote, entregado al servicio de Dios completamente, el era un Rey y un guerrero la mayoría del tiempo ¿cómo es que tenía el corazón mejor que los sacerdotes del templo?
Pero el sabía que necesitaba honrar el templo de Dios y ofrecer buen sacrificio y permanente a Dios, por eso contrató gente con sus riquezas para que sirviera al Dios 24 horas al día, amaba a Dios con todo su corazón y reconocía que era Dios el que le había dado el Reino. Pero el no quería ser sacerdote sino rey y quería reinar y tener riquezas para el Reino, su verdadera prioridad estaba en la conquista.
Mire estos pasajes.
1 Samuel 17:25 Y los hombres de Israel decían: ¿Habéis visto a ese hombre que sube? Ciertamente sube para desafiar a Israel. El rey colmará con grandes riquezas al que lo mate, le dará su hija y hará libre en Israel a la casa de su padre. 26 Entonces David habló a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán por el hombre que mate a este filisteo y quite el oprobio de Israel? ¿Quién es este filisteo incircunciso para desafiar a los escuadrones del Dios viviente? 27 Y el pueblo le respondió según aquella palabra, diciendo: Así se hará al hombre que lo mate.
Entonces por desear como Rey la recompensa, los hermanos lo criticaron como ambicioso e interesado.
Verso 28 Y Eliab, su hermano mayor, oyó cuando él hablaba con los hombres; y se encendió la ira de Eliab contra David, y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Con quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la maldad de tu corazón, que has descendido para ver la batalla.
Los hermanos sabían que tenía una palabra de Dios, que había sido ungido por Rey por el profeta Samuel, pero ellos esperaban un rey que cuidara ovejas tan confiado en Dios que no haga nada, sino solo ofrecer sacrificios y que a Goliat lo parta un rayo, pero yo creo que por eso escoge Dios a David, porque no era timorato sino un hombre de fe y valiente, igual que escogió a Josué, igual que escogió a Gedeón, gente decidida.
Pero David que no era interesado, también quería asegurar su recompensa para llegar a cumplir su destino. No decía: no tranquilo daré todo lo que el Rey me de a los pobres soy muy espiritual, les voy a demostrar a mis hermanos que están equivocados, no yo quiero la recompensa, la hija del Rey, la plata y la libertad de mi familia de pagar impuestos.
Ojo, David, dice la palabra que preguntó varias veces a un lado y a otro, lo mismo, es decir se aseguró bien, y entonces aplicó la fe y se lanzo a la empresa imposible para todos.
30 Entonces se apartó de su lado hacia otro y preguntó lo mismo; y el pueblo respondió lo mismo que antes.
¿Que respondió? 27 Y el pueblo le respondió según aquella palabra, diciendo: Así se hará al hombre que lo mate.
¿Estaba David siendo ambicioso? Preguntó varias veces por la recompensa.
¿Peleó con Goliat por la recompensa?
Yo creo que por Dios, su pueblo y también por la recompensa, tenía el corazón correcto.
Lo enfrentó con fe en Dios, pero lo enfrentó, ni el mismo rey Saul, quería enfrentarlo, pero David era el elegido, le dijo a Goliat: tú vienes a mí con espada y jabalina, pero yo vengo en el nombre del Dios viviente de los ejércitos de Israel.
Oiga, ¡terminamos con esto, hay que tener fuego y luz apasionada que seguir, jóvenes vamos a conquistar!
Eclesiastés 11:9
Alégrate, joven, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazón y el gusto de tus ojos;
Más debes saber que por todas estas cosas, Dios te traerá a juicio.
Métele fuego, a lo que hagas, solo examina que hagas bien, Dios te juzgará por estos impulsos, pero métele fuego a lo que ven los ojos de tu corazón.
