LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS
Romanos 8:14-16
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
Romanos 8:19
La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios.
Para que se nos revele estas declaraciones de la palabra, debemos de aceptar primero que el nuevo pacto es superior al primero, ya que tiene:
1.-Un mejor sacerdote, el anterior era a través de cualquier hombre, era difícil de alcanzar la santidad de Cristo.
2.-Una mejor ofrenda, un mejor sacrificio. Ya no es un cordero sin mancha, sino el Señor mismo, el hijo de Dios sin mancha.
Tenemos excelentes beneficios que no tuvo antes la humanidad, tenemos su hijo, su naturaleza, el Espíritu de Dios.
Lo más grandioso de este pacto es que ahora podemos tener una mejor relación con Dios que en la antigüedad, en el antiguo testamento, se habla muy poco de Dios como nuestro Padre Celestial, porque no había nadie que podía marcar ese camino, solo el hijo podía hacer esto, nadie en el antiguo testamento está a la altura de nuestro Señor, y nadie habrá más alto que El.
¿Por qué sólo Jesús?
Porque nadie conoce al Padre sino el hijo dice la escritura, y El es el hijo de Dios.
El no sólo vino para darnos salvación, sino para conocer al Padre, la Biblia dice que esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero, la palabra conocer habla de una relación íntima, no solo de una relación superficial.
Para que Dios se nos revele a nosotros, que pase de ser un conocimiento de un ser superior a una relación más íntima, a conocerlo.
El propósito del Señor era que participemos de esa relación que El tiene con el Padre.
Juan 14:15.17
“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.
Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.
Juan 14:20
En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y yo en ustedes.
El Señor hace una oferta ¡tremenda!: Voy a pedirle al Padre, para que les de otro consolador, yo ya no estaré, entonces necesitarán otro. ¿Cuál? El Espíritu Santo, que sólo lo pueden tener los discípulos del Señor, Dice: Vive en ustedes, estará con ustedes.
Y luego la declaración tremenda de gloria, ustedes se darán cuenta que Yo estoy con mi Padre, que ustedes estarán en mí, y yo en ustedes. Es una fundición del hijo, del Padre, de nosotros del Espíritu Santo
Y esta era su oración para la iglesia:
Juan 17:21
Para quetodos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Este era el deseo de quien dio la vida por nosotros, que seamos uno como El era uno con su Padre, y esto sólo se puede hacer por el Espíritu, ninguna obra humana puede causar esto, solo el Espíritu de Dios.
Por eso nuestro Señor Jesucristo estaba en el Padre desde la eternidad, era hijo existió siempre, pero cuando vino a la tierra, quien lo engendró tenía que ser el espíritu.
María su madre fue embarazada por el Espíritu Santo, según dice la palabra, por eso El es el primer ser humano, engendrado por el Espíritu.
Pero tenía que resucitar porque Dios no es Dios de muertos sino de vivos, la resurrección es clave en el reconocimiento de que El Señor era el hijo de Dios, pues de acuerdo a la naturaleza de Adam, cuando el pecó, le vino la muerte y esta era nuestra herencia, si El permanecía muerto, no era hijo, porque Dios nos es Dios de muertos.
Y así como El fue llamado el hijo de Dios, nosotros somos hijos de Dios, porque también somos nacidos del Espíritu, y además por su resurrección.
Note que no es una expresión poética y cariñosa de Dios, sino que la biblia dice que somos engendrados de Dios, o sea somos llamados hijos porque somos engendrados de El. Por eso es un nuevo nacimiento, por eso dice Jesús que podemos hacer las mismas y mayores cosas que El hizo.
Lo que quiero decirles es que si es un hijo de Dios tiene un privilegio
Tremendo que no podemos dejar de reconocer, y vagar por el mundo como cualquiera, tenemos un privilegio, somos hijos de Dios.
El tiene un trato especial con nosotros, a veces fuerte, pero especial, porqué no nos va a dejar a la puerta de su Reino, nos hace entrar en su Reino.
Filipenses 1:6
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Parece de locos estar recalcando esto, pero eso es algo fundamental para caminar en nuestra vida, no sólo tenemos el Espíritu Santo sino que tenemos un espíritu nuevo, el diablo no quiere que tengas esta revelación porque cuando llegas a este entendimiento te vuelves poderoso, confiado, te levantas, no con orgullo, sino con confianza, tu autoestima crece y comienzas a ser un triunfador en El Señor.
Por eso este es el principal ataque de Satanás, a tu identidad, fue el principal ataque a nuestro Señor siendo humano:
Mateo 4:3, 4:6
Y hasta el último en la cruz: Mateo 27:40
Y Dios decía todo lo contrario:
Mateo 3:17, Marcos 9:7, Mateo 17:5
Juan decía lo mismo: Juan 1: 32-34
Tu relación con Dios no depende de lo que hagas, de lo que digas, y fallas, porque esto te dice la religión, la religión te hace sentir desechado del Reino. Dios no te da la espalda en el momento de prueba.
Esta es una clave de los que viven en el espíritu, saben que son hijos.
El verdadero hijo, nunca pierde seguridad de su Padre, esto fue lo que le pasó al hijo pródigo.
Lucas 15:18
Hay misericordia y perdón en su corazón.
Claro frente a su santidad nos sentimos indignos, reverentes, humildes, no arrogantes, pero nunca perdemos la seguridad de que somos hijos, que donde sea que esté, mi Padre me busca.
Por más perdido que estés, si eres nacido de Dios, regresarás.
1 Juan 5:4
El hijo ya no puede estar lejos del Padre.
Esto es lo que dice Dios Juan 10:27-29
Esta es nuestra seguridad no es presunción ni positivismo, nuestra seguridad no está en nosotros, ni en nuestra fe, nuestra seguridad está en El creador de la fe, está en Jesucristo y en su conquista. Nadie nos puede mover de esa esperanza gloriosa.
Eso dice Romanos 8: 38-39
Pablo pasaba muchas pruebas pero creía que Dios no lo iba a desamparar, el Espíritu Santo le daba testimonio de que era hijo del Dios viviente.
2 Timoteo 2:19
Toda la biblia habla de esto, no deje que sus afecciones emocionales lo traicionen, escuche lo que el Espíritu de Dios está hoy hablando.
Confíe en la fidelidad de Dios.
No estoy hablando de los cristianos en apariencia, porque podemos estar equivocados entre nosotros, usted conmigo y yo con usted.
En la parábola del sembrador dice que la semilla calló en cuatro terrenos, el problema no es la semilla, ella es poderosa y en todos los terrenos germinó, pero sólo en uno dio fruto, en el corazón bueno y recto.
Lucas 8:15.
En los tres terrenos primeros, la palabra se recibió con gozo, pero no bastó porque no había buena tierra, entonces se necesitan dos condiciones, buena semilla y buena tierra, la semilla siempre es buena es la palabra de Dios, pero la tierra no siempre es buena, esta es la que hace la diferencia…
Lucas pone un elemento más a esta parábola que se repite en los evangelios, la palabra RETENER Lucas 8:15. Mateo 13.23 dice OYE, ENTIENDE Y DA FRUTO, pero Lucas añade RETIENE.
¿Cuál es este terreno bueno? Los que han nacido de nuevo.
Este no es un asunto de que sientas o no sientas es un asunto del Espíritu, a veces uno se pregunta: No siento que soy un hijo, ¿Seré hijo? no importa que lo sientas o no lo sientas es una seguridad que eres.
El infierno no es para mí, es para el diablo y sus ángeles, El Reino es para mí, esta es mi seguridad, ¿Me falta todavía? Si, por supuesto pero camino en esta seguridad, que no me la quita nadie.
¿Nos da esto licencia para romper la ley? NO.
El que es espiritual, le da nauseas faltarle al Señor, hacer las cosas viejas.
Romanos 6: 19-21
19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la justicia, para santificación. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia. 21 ¿Qué fruto teníais entonces en aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de esas cosas es muerte. 22 Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Amén.
