Discipulado

Hay una lucha en nuestro interior y debemos de procurar ganarla no todas nuestras fuerzas.

Así cómo el amanecer de la foto debemos cada día de procurar avanzar en limpiar  nuestro corazón  de toda cosa que no agrada a nuestro Dios.
Hay  una batalla personal, contra nuestros propios deseos carnales, los que tu conoces íntimamente, ya no se trata de lo que ve la gente, sino de lo que tu sabes que te motiva.

Esto es una lucha como estar muerto de hambre y de sed. Tu haces cualquier cosa si estas en esta situación, luchas, peleas por la comida y la bebida.

Así con esta misma intensidad como si estuviéramos en un desierto, es que debemos de buscar la pureza en el corazón. A esto se refiere en Mateo 5:6

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Aquí si debemos de ser violentos y drásticos, para tomar el Reino, de carácter contra nuestros deseos impuros.

Fíjese lo violento del tema de pureza de corazón: Mateo 5:29-30

” Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”

No es literal, pues te puedes sacar  el ojo derecho y seguir pecando con el izquierdo, pero si se trata de una actitud clara de violencia contra el pecado en nuestro interior.

Esto veremos hoy en la escuela del Espíritu, a las 8:00 p.m.

Bendiciones