# 2.- NACER DE NUEVO
# 2.- NACER DE NUEVO
La iglesia debe de enseñar este principio que es una exigencia para los que quieren ser sus discípulos, no se trata de sólo hacer una oración de fe, ni siquiera de entender con la mente que se debe de confesar con la boca simplemente, se trata de NACER DE NUEVO. Esta no es una opción, es un requisito del Señor
Juan 3:1 al 10
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?”
Quiero que vea algo muy importante: los escritos originales no tienen capítulos, son uno solo, por lo tanto esto viene a continuación de lo ocurrido en el capítulo 2, aquí, Jesús asiste a la Pascua, y dice que muchos creyeron en El los milagros que hacía, pero este creer no es un acto de fe que los salvó de la condenación, esta misma fe era la que tenía Nicodemo, ya que le dice creemos que vienes de Dios por las cosas que tú haces, que nadie puede hacer, pero esta fe no le alcanzaba para ver la dimensión del Reino.
Tanto era esto que en los últimos versos del capítulo 2 dice: “Jesús mismo no se fiaba de ellos”, en otras palabras, la aparente fe que la gente mostraba no lo convencía a Jesús, pues El conocía los corazones, no eran gente de fiar como sus seguidores, era como el terreno de la parábola del sembrador, creen por un tiempo, se entusiasman pero luego declinan, y hasta son desleales en muchos casos, especialmente en tiempos de dificultad. No todos eran malos, algunos eran débiles, pero Jesús los conocía a todos.
En resumen para terminar esta introducción a esta segunda exigencia del Señor, alguien puede dar un juicio acertado, decir la verdad, y no poder ver el Reino de Dios. Jesús conoce lo que hay en el hombre, así termina este capítulo y así comienza el otro: “había un hombre llamado Nicodemo”
Jesús está hablando con un PRINCIPAL ENTRE LOS JUDÍOS, este hombre era especialista en las escrituras, y por lo que parece bueno.
Jesús le dice que es necesario nacer de nuevo, y este hombre llamado Nicodemo, no entiende y Jesús se sorprende que no lo entienda siendo especialista.
¿Dónde estaba esto en las escrituras? En algunas partes, por ejemplo en Ezequiel 36:25-27 “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
En estos versos El profeta habla de agua y Espíritu que serán puestos en los hombres de su pueblo, y esto es lo que Jesús le dice en el verso 5 de Juan, que se necesita nacer de agua y Espíritu para entrar en el Reino de Dios. No hay otra opción.
Dios está diciendo que limpiará al pueblo del pecado, y que pondrá su Espíritu dentro de ellos, pero Nicodemo no logra enganchar estas dos escrituras, por eso Jesús le dice en el verso 6. “Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”
En otras palabras, alguien que no nace de nuevo, no puede ver, puede saber pero no ver, la gente no nace con un corazón que ama a Dios, porque sólo se lo puede amar en verdad si tienes el Espíritu de Dios.
Eso es lo que Jesús le dice a alguien que quería ser discípulo del Señor en Lucas 9:60
“Deja que los muertos, entierren a sus muertos” en otras palabras, hay muertos vivos físicamente, que estaban enterrando a muertos, muertos físicamente. Esta gente está aparentemente viva, pero en realidad están muertos.
Con el hijo pródigo también dijo lo mismo Lucas 15:24. “porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.”
Estaba muerto, pero no físicamente, estaba muerto espiritualmente, estaba Este hijo al fin había entendido y estaba entrando en el Reino, se estaba cumpliendo Juan 3:3, estaba viendo el Reino.
Los muertos vivos, nos pueden ver el Reino, como algo realmente deseable, y de buscarlo con todo su corazón, sólo ven una serie de principios buenos, que los ayudará en su vida personal, por lo tanto no lo desean lo suficiente, ni tampoco pueden entrar en el Reino.
Lo que Jesús estaba haciendo era una dividiendo la humanidad, se que este concepto no le gusta a la gente, ni a la iglesia, pero esto era lo que Jesús estaba haciendo, El estaba diciendo, unos están muertos y otros están vivos.
Quiero que vea que esto desconcertó a Nicodemo, así como desconcierta a cualquiera que quiere razonarlo mucho, por eso Jesús termina diciendo, en el verso 8 ” el viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”
En otras palabras no trates de entender esto, solo cree en lo que nuestro Padre celestial dijo en las escrituras y desea y espera en Dios el nuevo nacimiento, nadie puede hacerte nacer de nuevo con argumentos, ni con las mejores buenas intenciones, esto es sólo don de Dios. Esto no se entiende, se desea, se pide, se espera y se recibe.
Esta declaración de nuestro Señor, no es un pedido, es un requerimiento, una condición, no es optativo. Sólo él haber nacido físicamente, no nos permitirá entrar en el Reino de Dios, ni siquiera nosotros tenemos el poder para nacer de nuevo, esto es un don de Dios.
Así que esto nos lleva a otra conclusión, debemos de dejar de vernos a nosotros mismos, y busquemos a Dios que es el único que nos puede hacer nacer de nuevo. No necesitamos sólo mejorar en ciertas cosas con respecto a nuestra moral, necesitamos una nueva vida, esto es SOBRENATURAL, y viene de Dios.
Un muerto no puede producir vida, así que el que está muerto espiritualmente, debe de pedir vida a Dios, para poder servirlo. Esta es una exigencia del Reino.
