¿Cómo tomar buenas decisiones que agraden a Dios?

 

El tema de hoy, es:

 

¿Cómo tomar buenas decisiones que agraden a Dios?

¿Por qué es importante este tema?

 

Porque cada decisión tiene una consecuencia, mala o buena, pequeña o grande.

 

¿Tomamos todos malas decisiones? Si, por supuesto, y los que se atreven a hacer cosas mas grandes, mas grandes malas decisiones toman.

 

Entonces nosotros como cristianos, estamos en un camino de aprendizaje para tomar mejores decisiones:

 

¿Cuál es la diferencia entre este camino y un curso intensivo de gente exitosa?

 

Que buscamos dos caminos diferentes, pudiera ser que ciertas cosas coincidan, pero la diferencia está en dos puntos principales, veamos lo que dice nuestro manual, en uno de los salmos de David.

Salmo 143:10 –

Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.”

 

Aquí está una diferencia abismal, nosotros basamos nuestras decisiones en dos cosas, mas que en la lógica humana:

 

1.- Nosotros tenemos la palabra revelada de Dios que debe de regir nuestras decisiones.

 

2.- Y tenemos al Espíritu Santo como guía, fuerza, ayuda para tomar buenas decisiones.

 

He notado que hay ciertas diferencias en los cristianos que toman malas decisiones:

 

1.- Los que toman malas decisiones y persisten en ellas a sabiendas de que son malas.

 

Quizá no le dan la debida importancia al error. Lo minimizan y no lo corrigen, por lo tanto no avanzan espiritualmente, no se acercan más a la imagen con que fuimos creados.

 

2.- Los que identifican el error, sienten culpa, pero no saben como dejarlo.

 

Estos, al igual que los primeros, tampoco avanzan, quieren pero no han tomado la decisión definitiva y tienen que vivir con esta carga pesada que los estanca.

 

En este caso se vive con la culpa y se vuelve pesado el camino, es un lastre que se sabe que se tiene, pero no se afloja.

 

En el primer caso no se identifica bien el asunto, se cae otra vez en los mismos errores.

 

Pero lo cierto es que en ambos casos, la decisión tiene una consecuencia que no permite avanzar a la madurez.

 

Mucha gente se pregunta: ¿Por qué no avanzo? Simple, porque caemos en la misma trampa una y otra vez.

 

Entonces seamos gente que medita en sus decisiones y consecuencias:

 

Examinemos cuál es una mala decisión que hemos tomado, y no las pasemos por alto, enfrentémosla y vamos a ver como se resuelve.

 

Le recuerdo que no se trata de algo sin importancia, hay analizar con mucho cuidado las malas decisiones en base a las consecuencias que hemos tenido.

 

Ser cristiano significa avanzar de gloria en gloria, en cada temporada a la madurez.

 

Tenemos que detenernos y ver cuales son los errores cometidos pues las consecuencias vendrán tarde o temprano. Ya no se trata de no amar a Dios sino de caer en la misma trampa que el enemigo nos pone, una y otra vez.

 

Las buenas decisiones para nosotros, son las que están de acuerdo a la voluntad de Dios, no de los hombres.

 

Entonces veamos dos formas como se manifiesta Su voluntad.

 

1.-La Perfecta voluntad de Dios (otros la llaman la Moral)

Es la que está expresada en la Biblia y revelada por el Espíritu Santo.

 

  1. La Permisiva voluntad de Dios  (otros la llaman la permitida)- esta es la voluntad de Dios que por lo general permite que los hijos de Dios, los seres humanos y los ángeles tomen decisiones morales, aún cuando esas decisiones son contrarias a su Perfecta Voluntad.

 

Muchos le decimos, no quiero cometer errores que te ofendan, pero vuelvo a hacerlo y me siento mal, este es un asunto que hay que superar, porque demuestra nuestro verdadero amor a Dios, el deseo de agradarlo, guardando su palabra, queremos ser oidores y hacedores, no solo oidores.

 

Veamos lo que dice la Biblia sobre La Voluntad de Dios

 

Hebreos 5:8-9 - “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.”

1 Juan 2:17 - “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”  

Juan 14:21, 23 - “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y Yo le amaré y me manifestaré a él. …El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Hebreos 13:20-21 - “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el Gran Pastor de la ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda buena obra para que hagáis su voluntad, haciendo El en vosotros lo que es agradable delante de El por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

 

Yo he notado que una de las cosas que a los buenos cristianos les hace desobedecer la palabra de Dios es el miedo, y solo ese aspecto analizaremos para terminar y ayudarnos a ser mejores:

 

Es miedo a lo que pueda hacer el hombre, miedo al futuro, miedo a no tener plata, miedo a la soledad, se manifiesta de muchas formas, y debes identificarlo en tu vida.

 

Veamos un hombre importante, inteligente, con poder y rico, que se estancó en su vida a pesar de tener la oportunidad muy grande ante sus ojos de avanzar. Aparentemente grande pero con miedo interno no manifestado.

 

Este hombre es Pilatos, siempre me he preguntado, ¿por qué lo entregó a la decisión de los judíos de la sinagoga? Si el tenía el poder para liberarlo, y no había encontrado culpa en Jesús. Rico y poderoso, inteligente, pero tomo la decisión mas equivocada de la época.

 

 

 

 

Pilato, sabía que Jesús era inocente y no merecía morir. Una cosa es hacer una mala decisión por causa de nuestra ignorancia, inexperiencia o inmadurez. Otra cosa es hacer una mala decisión sabiendo que es mala pero por temor al futuro no hacerla. Y en este caso hasta podríamos tener compasión de Pilatos, porque su decisión fue débil, fue por miedo.

 

¿Por qué sabía que su decisión estaba equivocada?

 

 Tres veces trató de soltar a Jesús antes de llegar a este punto, hasta su esposa le pidió que lo soltara, que tenía sueños aterradores. Incluso había enviado a Jesús a ser azotado con el fin de despertar simpatías y compasión por él.

 

Pero los intentos de rescatar a Jesús no tuvieron éxito, por el contrario, todos sus esfuerzos fueron encontrados como mayor justificación cada vez más por la determinación de los dirigentes judíos de crucificar a Jesús. Así, Pilato entregó a Jesús a los que lo odiaban, aunque él sabía en todo ese tiempo que fue una mala decisión.

 

¿Por qué Pilato y nosotros tomamos una mala decisión?

 

De acuerdo a Juan 19:8, tuvo miedo.

Entonces Pilato, cuando oyó estas palabras, se atemorizó aún más.

 

El miedo revoca todo sentido de la justicia y lo convirtió en un cobarde, en un muñeco del miedo.

 

El miedo es una emoción común, ¿no? Este es un buen momento para aprovechar y tratar de comprender el comportamiento de una persona tan importante en su época como lo fue…Pilato.

 

En ninguna otra parte en la Sagradas Escritura hay un ejemplo más claro de los dos tipos de miedo que podemos experimentar, uno es saludable y el otro dañino, uno está de acuerdo a la voluntad perfecta de Dios el otro está en la voluntad permisiva de Dios.

 

 El temor saludable, te guardará de hacer el mal. Temor saludable le mantendrá de tocar una estufa caliente, conducir temerariamente o sucumbir a una tentación que pueda dañarlo a usted u otra persona.

 

Leamos en Pr. 14:26, 27 – “En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio. El temor del SEÑOR es fuente de vida, para evadir los lazos de la muerte. “(La Biblia de las Américas)

 

El miedo no saludable, te hará a hacer lo que es mejor para salir rápido del problema y NO lo que Dios quiere que hagas, lo Correcto.

 

Él miedo que Pilato tenía, era el precio que tendría que pagar si hacia lo correcto. Sabía que el costo era grande, le podía costar su trabajo, el poder, su lujoso estilo de vida y tal vez su propia vida. Como resultado, se dejó controlar por el miedo el cual le impidió hacer lo correcto.

 

No debemos ser demasiado fuertes o duros con Pilato, sin embargo. Todos nosotros hemos tomado malas decisiones basados en el miedo de las cosas que sabemos que están mal. El miedo no saludable nos ciega, nos paraliza y nos excluye de ser usados por Dios en su obra en la tierra.

 

Piénselo bien. ¿Cuál es la peor decisión que hemos hecho? ¿Cómo has manejado la culpa y el dolor que acompañó a esa decisión terrible? A lo mejor no la ha manejado bien.

 

¿Qué hacer si usted ha hecho una mala decisión, especialmente si usted sabía que era malo cuando lo hizo? ¿Si no asistió a la iglesia porque decidió por otra cosa, si sabe que no da los diezmos correctamente, o si tomó una decisión a sabiendas de que era mala, basado en que después lo arreglaría, y no ha podido?

 

¿Hay alguna esperanza para la recuperación o tiene que vivir en miseria el resto de tu vida? Afortunadamente, hay esperanza.

 

¿Qué debe hacer para recuperarse de una mala decisión?

 

Mateo 21: 28 Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viña.” 29 Y respondiendo él, dijo: “No quiero;” pero después, arrepentido, fue[g]. 30 Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: “Yo iré, señor”; y no fue[h]. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos dijeron*: El primero[i]. Jesús les dijo*: En verdad os digo que los recaudadores de impuestos[j] y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros. 32 Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creerle.

 

Esto es extraordinario, los hermanitos fariseos, que decían profesar la palabra de Dios no entraron al reino.

 

¿Lo decía para condenarlos? NO, para enseñarles como entrar. Aquí están los principios, para los que seguimos tomando malas decisiones:

 

 

Primero, reconozca que usted hizo una mala decisión. Pida perdón por haber culpado a otros por lo que decidió y haber causado daño.

Nadie lo hizo tomar esa decisión, fue usted finalmente el que la tomó.

 

Segundo, Acepte la responsabilidaddelante de Dios y de los hombres. Usted hizo todo por su propia cuenta, en otras palabras

 

Nadie más tiene la culpa, solo a usted mismo. Responsabilidad.

 

Tercero, en el reino espiritual, y entre los verdaderos cristianos:

 

 Lo llamamos “confesión de pecados”. Sanar nuestras heridas de guerra por los errores cometidos

 

Cuando confesamos a Dios nuestros pecados es para nuestra alma el agua que limpia una herida. Limpia, purifica y hace posible la sanación.

 

Las heridas infectadas no se curan solas, sean física o espiritualmente hablando, necesitan ayuda.

 

Esto es pedir perdón a Dios y a los demás. Decir “Perdóneme y lo siento con todo mi corazón” puede ser difícil, pero es necesario para la recuperación.

 

 

Pedir perdón nos obliga a ver a quiénes hemos perjudicado con nuestras decisiones erróneas, aceptar las consecuencias que acompañó nuestra decisión y tratar con ellas.

 

No huyas de tus responsabilidades. Salva lo que puedas de una mala decisión y hacer que las cosas buenas regresen y ayuden a sanar, es de sabios.

 

Recuerde, “No siempre es fácil hacer lo correcto, y cuando has caído, recuperarte de malas decisiones nunca ha sido fácil.”

 

Leamos en Pr. 14:25 – “El testigo veraz salva vidas, pero el que habla mentiras es traidor. ” (La Biblia de las Américas) Hay que decir la verdad, en la obscuridad no trabaja Dios.

 

Pero vamos a reducir las pérdidas y daños esto es de sabios.

 

 Vamos a enfrentar la realidad. A veces una decisión puede tornar todo en tu vida, pero una “confesión de pecados o faltas” a tiempo puede evitar desgracias. Estas decisiones pueden involucrar a otras personas que no son cooperativos o no quieren perdonar, pero debemos trabajar con todas ellas.

 

¿Qué hace usted en esa situación? Detener el sangrado por la herida. Reducir sus pérdidas y seguir adelante. Usted acepta en cumplir con ellos a la luz de su arrepentimiento, no importando que los involucrados quieran o no quieran perdonar. El perdón responsable, lo confirma Dios no los hombres.

 

 

..No te dejes Engañar….

 

Aprenda de sus errores y asuma el compromiso de hacerlo mejor la próxima vez en que se enfrente a una elección. Eso se llama madurez. Viene con la experiencia y su relación con Dios.

 

Confíe solamente en Dios. Las malas decisiones tienen una forma de encantamiento y nos paralizan. Son más grandes que nosotros. Debemos tener ayuda para poder perdonarnos a nosotros mismos y seguir adelante. Sin su ayuda, nos golpearan la cabeza y repetiremos en nuestro interior “estoy sólo” hasta que la alegría y la energía se agotan y desaparecen. No te dejes engañar…

 

¿Cree usted poder hacer alguna de las cosas que he mencionado arriba que conducen a la recuperación? Si usted todavía esta atormentado por sus errores, ¿qué necesita hacer?

 

Permítanme decirles que solamente tienen que “confesar todos sus pecados o faltas” a nuestro Salvador Jesucristo. Ahí es donde comienza la recuperación y esta será la mejor y más importante decisión que tendrá que realizar hoy día. Por el contrario, rechazando La Ayuda de Dios… está seria la “peor decisión” de su vida… No te dejes engañar…

 

El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.  Pr 13.20

 

Vete de delante del hombre necio, Porque en él no hallarás labios de ciencia. Pr 14.7

 

La lengua de los sabios adornará la sabiduría; Mas la boca de los necios hablará sandeces. Pr 15.2

 

Bendiciones

Hugo Oberti