LA CARRERA CRISTIANA

Cambiamos el tema a última hora, Dios lo cambio. Muchos están atravesando problemas personales y quiero que escuche atentamente esta palabra y ¡no desmaye! ¡Porque a su tiempo cosechara! ¡Nosotros no somos de los que abortan y se rinden! ¡Ni de los que miran las críticas ajenas! Somos de los que avanzan y conquistan confiando en Él y sus promesas.

 

El diablo quiere detenernos y hacernos retroceder, quiere tumbar nuestras primicias. Porque sabe que esto nos catapultara en un nuevo lugar, pero nosotros no somos de los que se rinden y retroceden ¡¡somos de los que avanzan y seguiremos avanzando!!!

 

Hay una carrera del cristiano. A mi manera de ver, tiene varias cosas indispensables esta carrera, que yo la defino en tres elementos:

 

Perspectiva: la forma como vemos nuestra vida. ¿De momentos o de carrera a largo plazo? Si la vemos de momentos, estaremos un día en la gloria y otro en el piso. Pero si la vemos como una carrera, sabremos que tendremos momentos difíciles y momentos agradables pero que el final de todo será muy agradable.

 

Fe: la única manera de vencer los momentos difíciles. Esta es la moneda del Reino, sin esto no se puede conquistar nada. No caminamos por vista sino por las promesas de la palabra y cuando el enemigo nos hable por medio de las circunstancias, nosotros le habláremos por medio de nuestra fé, que a la fuerza  interior para seguir avanzando por lo que ven nuestros ojos espirituales y no los naturales.

 

Enfoque: en Jesucristo y las promesas. ¡Poniendo la mirada en el! en su ejemplo, en lo que sufrió y padeció para conquistar lo que veía después  con la fuerza del Espíritu Santo.

 

Hebreos 12:1

1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

 

Nadie sabe exactamente quien escribió esta carta, lo que sí se sabe es que fue para el pueblo  hebreo como dice el libro: “hebreos”. También se sabe de su tiempo, era unos pocos años antes de la destrucción total de Jerusalén, profetizada por nuestro Señor Jesucristo.

 

Y entonces le dice a los cristianos en Jerusalén, que esto es una carrera que tiene testigos! usando la figura del circo de los romanos  que contenía como a 200.000 personas. Los corredores no veían a la gente, pero podían escuchar su aliento, su ruido, para animarlos a llegar a la meta.

 

Estos versos me indican que la vida en Cristo, no se trata sólo de una oración de fe, y de varios estudios bíblicos, sino que se trata de una carrera, y hay que correrla bien.

 

La carrera tiene obstáculos y tiene una causa, pero nosotros debemos de levantarnos y seguir hasta nuestro destino, eso es lo que estamos haciendo los días miércoles buscando las herramientas en palabra para llegar a nuestra promesa  y la de nuestros hijos y nietos, no queremos seguir en el mismo círculo queremos llegar a nuestro destino.

 

Una de las fortalezas de la iglesia con bases apostólica es que desafía a los creyentes, a no sólo recibir buena enseñanzas, sino a encontrar su lugar dentro del Reino, no sólo de un ministerio, sino el significado de que su trabajo afecta una nación, un Reino.

 

No importa si el gobierno va por otro lado, nosotros queremos meternos en el plan de Dios, no en de los gobiernos ni los del mundo  no queremos acomodarnos a esto, vamos a seguir buscando los tiempos de Dios, no importa si los cercanos están de acuerdo o no, vamos a seguir buscando los tiempos de Dios para avanzar.

 

Debemos entender que para ganar una carrera debemos de tener una disciplina. Para llegar a la meta, una vida indisciplinada, no hace un ganador en esta carrera. Probablemente la gente tenga disciplina en otras cosas, y en lo que tenga disciplina, en esto tendrá éxito, así es en la vida cristiana, sin disciplina, no vamos a ganar la carrera.

 

Mientras preparaba esto, me imagine el estadio y también a los espectadores de hebreos 11, y me sentí apoyado, primero por El Señor y luego por los héroes de la fe, que estaban gritando a nuestro favor. Es una multitud muy grande. Moisés, Abraham, Jacob, Issac, José, vi a los profetas, Isaías! Jeremías! vi a los guerreros! David, Gedeón, Barac todos haciendo barra  así que me levantó el ánimo y seguiremos hasta ver el destino marcado con claridad.

 

Lo interesante de esta gente es que eran seres humanos como nosotros, t[1] enían fortalezas y debilidades  pero no se conformaron si no que enfrentaron a sus enemigos, y vencieron. Enfrentaron sus propias debilidades y vencieron. Aunque no vieron la promesa del Mesías completa como nosotros, ¡cumplieron su parte de la carrera! Es como una posta, hasta que el plan esté terminado, nosotros vamos a cumplir nuestra parte.

 

Ellos aprendieron a ver lo verdaderamente importante y nos animan a no enfocarnos en lo trivial de ciertas cosas en el mundo, sino en lo verdaderamente importante.

 

Y dice “dejémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”

 

Los corredores para entrenarse corrían con pesos, para que en el momento de la carrera se los sacaban y corrían más ligeros. Así que eso es lo que estamos haciendo, dejando a un lado, malas costumbres que no nos dejan avanzar en este plan, sacando pesos puestos por el mundo y aceptados por nosotros como normales, ya que con estos no se puede correr bien.

 

Hay bultos, hay cosas que nos molestan, son pesos que nos hace más lenta la carrera.

 

En Lucas 21:34, nuestro Señor Jesucristo, dijo lo siguiente:

 

34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

 

Otra vez para su pueblo, que en medio de la necesidad, no vendan el evangelio del Reino. Y quiero que vea que es una exhortación personal, no es aplicable para todos por igual, en pecados específicos, porque cada uno tiene los suyos. Es para los problemas personales, así que mejor trabajo en los míos antes de estar sólo viendo lo de los demás. El peor problema cuando tu estas en una carrera es ver a los lados, esto te demora y pierdes un tiempo valioso. Hay que correr, bendecir a los pecadores, hablarles y seguir, sino te vas a quedar en la carrera.

 

Dios no ve a pedir cuentas de los otros corredores, te va pedir cuenta de tu carrera,

 

Efesios 4:22-23

 

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

 

Todos llegamos a Jesucristo con malas costumbres y deseos engañosos! es decir cosas del corazón que tiene que ser limpiadas porque nos causan independencia y rebeldía de los planes de Dios, estas son las cargas de las que debemos de despojarnos.

 

Y es fácil reconocerlos, arrepentirnos y buscar otra manera de pensar y por consecuencia otra manera de actuar, por eso hemos hablado tanto de la renovación de la mente.

 

Hebreos 12:1.-

 

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

 

Esto nos lleva a otro aspecto de la carrera:

 

Paciencia, esta palabra está ligada con humildad. Hay un momento de depresión fuerte para cruzar a nuestro destino, y aquí es donde muchos abortan y prefieren rendirse y quedarse, pero si corremos con paciencia, que es la palabra huponone, en hebreo, corremos con humildad, nos sometemos a la mano de Dios y nos podemos bajo su cobertura.

 

Los cristianos debemos de ser constantes en nuestro avance y enfocados, guiados por el espíritu y no por las circunstancias, si hacemos así seguiremos a avanzando en medio de todas las pruebas. Si no nos rendiremos al status quo y nos acomodaremos al mismo.

 

Y no es  carrera de llaneros solitarios, no dice corran, sino corramos, estamos juntos en esto y el gran Yo Soy está adelante y triunfaremos.

 

Todos corremos al mismo lugar, El Reino y todos vamos juntos a Él.

 

Hay que buscar su andarivel, este lo da Dios, no lo ponemos nosotros. Cada quien tiene que correr su carrera y saber que forma parte de un todo, de una meta común, pero cada quien en su andarivel, yo no puedo hacer lo que otro está destinado a hacer. Esto es lo que significa la carrera que YA tenemos por delante, El elige, no nosotros.

 

A pesar de que la carrera ya está destinada, nosotros debemos de hacer elecciones de como correr, si quedarnos y seguir o salirnos de la carrera.

 

Toda carrera tiene un principio y un final, el principio y el final, siempre sin más fáciles que la carrera en sí mismo. Y la carrera no es de 100 metros, es una carrera larga.

 

El comienzo es de ánimo y la adrenalina y la emoción sube, es fácil arrancar cuando la pistola recién suena, y es fácil cuando llega, aunque este cansado, cuando la gente te aplaude por haber llegado.

 

Pero cuando la carrera es de fondo, en la mitad debes de mantener tu enfoque y tu concentración.

 

La primera es fácil, es la salvación; estás en la familia de un momento a otro, ya.

 

2 Corintios 5:20

 

20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

 

Pero el trayecto de la carrera es el más difícil, esto toma tiempo, no sucede de la noche al día.

 

El campo era un campo en forma de herradura, y cuando ibas por la mitad, no veías el final, sino que tenías que seguir corriendo.

 

Nosotros sabemos el final, y sabemos el comienzo, lo vemos a Él al comienzo y lo vemos a Él al final. Pero debemos aprender a verlo en la mitad cuando la cosa se pone dura, cuando parece que estamos solos y no vemos la meta, Él está también con nosotros.

 

Puesto los ojos en Jesús, significa en griego, tener una vista panorámica, es la palabra en griego, no es una vista corta, es una vista panorámica, voy a ver mi propia competencia, no voy a ver el que lanza la jabalina, ni al que tira el martillo, voy a ver mi carrera, mi competencia es conmigo mismo, no con los demás. Si miro a otro me detengo o me sigo, o me demoro, si miro al corredor, le voy a dar a alguien con la jabalina, cada uno en su don debe de mirar a Jesús.

Jesús es nuestro ejemplo y él tenía enfoque, él sabía a donde iba por eso pudo sufrir lo que sufrió para llenarse de gloria al final. Dijo: He terminado lo que me encomendaste!!!

 

El mejor entrenador, es para mí el que ya lo vivió, el que ganó, el ya triunfo, ya tiene el trofeo, ya tiene la victoria y ahora corre junto a nosotros. Pero un corredor no sólo se porta bien si está viendo el entrenador, él tiene su enfoque sienta que está o no está el entrenador, él no puede irse a fornicar, porque el entrenador no lo ve, o puede irse a beber por que no va a llegar a la meta.

 

Hebreos 13: 5

 

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

 

Pero cuando fijamos la mirada en otra cosa, entonces fallamos, nos desanimamos y nos cansamos. Si renunciamos entonces nuestra carrera se queda inconclusa, el plan de Dios para nuestra vida no se cumple nuestra herencia se la lleva el diablo.

 

En realidad tenemos todo lo que necesitamos para terminar la carrera con éxito, todos nos sentimos desalentados y cansados, este no es el pecado, el pecado es renunciar.

 

Esto no es una aventura, esta es una carrera cierta con un fin claro y determinado, la mayoría de la gente va por la vida a ver lo que sale, no sabe que tiene una meta. Esto es lo que dice:

 

1 corintios 9:24-27

 

24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

 

 

Pablo no corría sin una meta, él sabía a donde iba, y no se fijaba mucho en lo corruptible. El estaba dispuesto a darlo todo por Su Señor, él sabía que tenía una pelea, pero no tiraba golpes al aire, sino que sabía con quien tenía que pelear y el principal, era el mismo, para que habiendo sido maestro, no vaya a ser derrotado.

 

 

¿Quiere saber algo más fuerte?

 

 

Que los traductores lo han suavizado, la palabra pelea o lucha, es la palabra agonizonai que significa, agonizar, hay momentos en que literalmente debemos agonizar, para que salga otro nuevo dentro de  nosotros, quisiera predicarte otro evangelio pero tendría que darle cuentas a Dios de esto. Así que prefiero estar en pelea con el diablo que con Dios.

 

Es una agonía interior por sobre todo, para lograr dominio propio. El mundo está dominado por su príncipe y el tratará por todos los medios de distraernos de nuestra carrera, pero seguiremos adelante hacia la meta, buscando los tiempos y las formas de Dios.

 

Bendiciones

 

Hugo Oberti