Mira Otra Vez

 

 

 

 

Para ver el cumplimiento de las promesas de Dios en nuestra vida, debemos dejar atrás LA AVARICIA, LA INCREDULIDAD Y EL TEMOR.

 

Cuando el pueblo de Israel vio la tierra prometida decidió procesar la conquista bajo sus ojos físicos y no bajo la perspectiva de la fe en lo que Dios había prometido. Dios había prometido darles una tierra que fluye leche y miel, y ellos lo vieron con su ojos físicos, pero sus ojos también vieron la guerra con los gigantes que habitaban en ella, y decidieron que la tierra era buena como Dios les había dicho, pero que era imposible tomarla y poseerla.

 

Lo que pasó fue que el temor inundó su mente y su proceso de pensamiento, entonces tuvo que venir una nueva generación que si creyera y conquistara la tierra con guerra y fe en lo que Dios les había prometido.

 

Así mismo usted puede permitirse ver que lo que dice la palabra es buena, pero que es demasiado buena para usted y que la situación es tan difícil que no va a poder llegar a ser próspero. Hay un momento de prosperidad y usted puede tomarlo y hacer guerra o usted puede dejarlo pasar y acomodarse en un ciclo pasado de su vida, para seguir dando vueltas en el desierto. No rechace la palabra de producción y aumento que Dios le ha prometido y pelee su buena batalla, Dios estará con usted y llegará a conquistar lo que le prometió.

 

Todo es cuestión de los ojos con que se ven las cosas, o ves los problemas y te hundes o ves la solución, y sabes que eres hijo y que El es tu padre y que te llevará a la victoria. Yo creo que al igual que en ese tiempo, sabemos quien es Dios y que para Dios todo le es posible, pero pensamos que no podemos nosotros, y que no somos dignos de los milagros que El ofrece, porque somos muy malos.

Como ministerio esta es la etapa en la que estamos, o conquistamos por fe, creyendo, o nos quedamos en un viejo ciclo, nosotros debemos de tomar la decisión, esto es también para la vida personal como corporativa como fundación y como nación.

 

Ellos dijeron no podemos y nos vamos a morir en el desierto y se murieron. Números 14:2.  “ Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto; o en el desierto ojalá muriéramos¡

 

No quisieron lo nuevo, prefirieron lo viejo y forma rutinaria y de esclavos que estaban viviendo y eso estableció el curso de su ruina.

 

Y Dios les abrió la puerta de regreso: Números 14:29 En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años para arriba, los cuales han murmurado contra mí.

 

Oiga no tenga temor de dejar el período pasado y haga guerra por su promesa y su futuro, no tiene que dar vueltas en círculo en la misma forma, esto es quedarse en un ciclo antiguo y esta no es la voluntad de Dios para usted.

No tenga una percepción errónea de la carrera que tiene por delante, no deje que el temor lo detenga, pelee por su promesa y venza a los gigantes.

 

Dios le está diciendo: Mira otra vez, y ve que puedes vencer, cambia tu mente por una mente de conquista y prosperidad, la provisión está allí solo tiene que verla y pelear por ella, está destinada para usted!!!

 

Entonces uno de los problemas es la forma como vemos las cosas, resulta que no vemos sanamente como Dios desde la perspectiva de Dios.

 

Veamos esta parábola que se me reveló en una nueva dimensión a mi:

Mateo 6: 19 – 24

 

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones, no minan ni hurtan. Porque donde está vuestro tesoro ahí está vuestro corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará  lleno de luz, pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

Ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podréis servir a Dios y a las riquezas.

 

Parece haber una relación entre la forma que vemos, nuestro corazón y a quien servimos.

 

Bob Dylan, tenía razón cuando dijo “Tienes que servir a alguien”

 

Esto es sorprendente, si vemos las cosas de una forma sana, como Dios las ve, entonces todo nuestro cuerpo estará lleno de luz, será sano, nuestro cerebro, nuestro estómago tomará las decisiones correctas, pero si vemos mal y nos permitimos ver mal, a pesar de lo sabemos, entonces todo lo que haga nuestro cerebro, nuestro estómago, estará mal, será parte de las tinieblas.

 

¿Qué pasará entonces? Tomaremos malas decisiones, las fortalezas que ha puesto el enemigo nos mantendrá salvos, pero sin promesa, tendremos miedo, comeremos lo que no nos conviene, comeremos en exceso, tendremos fe a medias. En resumen caminaremos en un ciclo de tinieblas.

 

¿qué debo de hacer para ver la luz? Ver de una nueva manera, mejorar el ojo, la forma de percibir las cosas.

 

Por eso son los ciclos que estamos entendiendo, los ciclos semanales, los mensuales, los anuales. El día de reposo semanal, las primicias, las fiestas. Estas nos llevarán a ver las cosas de otra forma, a mejorar el ojo. Como Dios quiere que veamos.

 

Solo veamos dentro de los 10 mandamientos.

Guardar el día de reposo

 

Pero una cosa queremos también enfatizar es el día de reposo, una vez a la semana, para que? Para limpiar el ojo, para  ver mejor, como Dios ve, para meditar en su cosas, para no pensar en los negocios, ni pensar en los problemas, para refrescar la forma de ver. Por eso debemos de guardar el día de reposo que es bueno.

Éxodo 20:11

Porque en seis día hizo Jehová los cielos y el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

 

Guarde el día de reposo, refresque su mente, sus emociones, y tome la semana renovado, celebre la cena del Señor y cambie su ADN a el ADN del Señor, camine hacia delante sea transformado y tome su tierra prometida.

 

Bendiciones

Hugo Oberti