Pentecostés 2017

Este es un fragmento del mensaje compartido este día domingo 4 de junio de 2017

Creo que todos estaremos de acuerdo en lo siguiente:

1.- Lo que este mundo más necesita es una gran manifestación del Espíritu Santo.

2.- Poder para despertar a los que se han quedado dormidos en religiones y tradiciones.

Pero para que el mundo logre experimentar el poder del día pentecostés, existen tres condiciones que el pueblo de Dios tiene que cumplir:

Hechos 2:1-4 cuando llegó el día de pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4y fueron todos llenos del espíritu santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el espíritu les daba que hablasen.

Veamos las 3 condiciones:

  1. Unidad en obediencia a Dios.

 “ Cuando llegó el día de pentecostés, estaban todos unánimes juntos.”

La primera condición a cumplir es la obediencia a Dios. Y la obediencia no de unos, sino de todos en unidad.

¿Por qué estaban todos los apóstoles reunidos en un mismo lugar?

La razón es porque aunque ellos quizás no habían entendido, sin embargo obedecieron, no se había terminado la obra porque la obra no es del hombre de los seguidores de Dios Jesucristo.

Hechos 1:6 cuando leemos: entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”

O sea el reino no estaba instalado y él se iba, ¿cómo sería?

No entendieron, pero obedecieron.

Hechos 1:4 “…y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.”

En realidad ellos no tenían ni la más mínima idea de lo que esto significaba, ya que el derramamiento del Espíritu Santo no había sido experimentado por nadie antes de este momento, pero no obstante esto, ellos se mantuvieron firmes en su obediencia.

Cuando tomamos el tiempo de meditar en estos acontecimientos, creo que todos llegaremos a la conclusión que en ocasiones Dios prueba nuestra obediencia. Lo triste de todo es que existen muchos que nunca logran pasar esta prueba.

Pero, ¿por qué prueba Dios nuestra obediencia?

La razón principal es porque Dios está buscando a hombres y mujeres dispuestos a enfrentarse a la batalla completamente confiados en él.

Dios está buscando a hombres y mujeres dispuestos a obrar para el reino de Dios, sin confiar en sus propias habilidades y/o talentos, sino completamente confiados en su poder. Esto significa que para obrar para Dios no tenemos que ser perfectos o sabios, lo único que tenemos que hacer es confiar en su palabra.

Lo único que tenemos hacer es estar dispuestos a dejarnos guiar.

¿Pasaremos por situaciones difíciles?

¿Pasaremos por situaciones donde quizás no podamos entender el propósito de Dios?

La respuesta a ambas preguntas es ¡sí!, pero reconozcamos que existe un propósito de Dios en todo.

Recordemos que Dios desea que conquistemos nuestros temores y derrotemos nuestros desánimos para que alcancemos a ver la manifestación de su gloria, poder y gracia en nuestra vida y en las de aquellos que nos rodean.

Esto es algo que queda bien reflejado en 2 corintios 10:3-5 cuando leemos: “pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…”

ii. Reconocer el verdadero mover del Espíritu Santo. (Discernimiento)

Los versos que leímos dicen: “y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.” como les dije al inicio, existe un buen número de personas que se encuentran perdidos en religiones y sectas porque no han sabido diferenciar entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo.

Existen muchos que están completamente perdidos en las herejías que han sido introducidas en la iglesia como la verdad de Dios, y que aparentan ser sanas doctrinas, pero que cuando son detalladamente examinadas a través de las escrituras, pronto descubrimos que son huecas filosofías inventadas por el hombre. Y es exactamente por esta razón que en

Marcos 13:22 el Señor nos advierte: “porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.”

En los versículos que estamos explorando en el día de hoy encontramos la señal del Espíritu Santo, la cual fue el fuego que se asentó sobre la cabeza de todos los que estaban reunidos en ese lugar.

En otras palabras, una gran señal del cumplimiento de la promesa de Cristo.

Pero ahora pregunto, ¿Está sucediendo esto en la iglesia de hoy? ¿Estamos viendo una manifestación del Espíritu Santo en la iglesia de hoy? la triste realidad es que la respuesta es no.

Ahora me detengo aquí para hacer dos aclaraciones:

Número uno; cuando me refiero a la iglesia no me estoy refiriendo a esta congregación o a una congregación específica, cuando me refiero a la iglesia me estoy refiriendo al cuerpo de cristo en su totalidad.

Número dos; con lo que les estoy diciendo, y con lo que les diré a continuación no estoy diciendo ni implicando que nuestra congregación es el único lugar donde se predica la verdad, o se sigue la sana doctrina.

Yo sé que existen incontables congregaciones donde están completamente entregados a Dios.

Pero lo que si les estoy diciendo es que lo que ha sucedido a través del tiempo es que la iglesia ha sido infiltrada por personas malvadas que solo buscan satisfacer sus deseos y manipular a las masas.

Lo triste de todo es que los falsos maestros no son los únicos completamente culpables de apartar a tantos de la presencia de Dios. Los falsos maestros son responsables solo hasta cierto punto, pero la decisión final o conclusión descansa en el creyente

En 2 corintios 11:13-15 encontramos que el apóstol pablo nos dice: “…porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14y no es maravilla, porque el mismo satanás se disfraza como ángel de luz. 15así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”

¿Por qué he utilizado estos versículos aquí?

La razón por la que use estos versículos aquí es porque en ellos encontramos muy bien ilustrado lo que les acabo de decir. En estos versículos encontramos que el apóstol Pablo nos advierte claramente que no podemos aceptar todo lo que escuchamos o vemos como la verdad de Dios.

Con esto aquí el apóstol nos advierte claramente de que no podemos aceptar todo lo que aparenta bueno, sino que tenemos que comprobarlo. En otras palabras, tenemos que saber distinguir entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo. Si no podemos hacer esto, entonces nunca experimentaremos el verdadero mover del Espíritu Santo en nuestra vida, sino que nos pasaremos la vida entera corriendo de un lado a otro siguiendo señales que quizás no sean de Dios.

¿Quéles quiero decir con todo esto? lo que les estoy diciendo con todo esto es que tenemos que dejar de correr de un lado a otro en busca de señales y prodigios que supuestamente son manifestaciones del Espíritu Santo.  Lo que les estoy diciendo con todo esto es que tenemos que reconocer que el genuino mover del Espíritu Santo no está centrado en una iglesia o congregación.

El verdadero mover del Espíritu Santo no está limitado a un hombre o a un grupo. El verdadero mover del Espíritu Santo es encontrado en cada uno de nosotros. Fíjense bien como esto es algo que queda extremadamente claro en juan 14:16 cuando leemos: “y yo rogaré al padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre.”

iii. Actuar en el poder del Espíritu Santo.

En el último versículo que estamos estudiando en el día de hoy encontramos que se nos dice: “…fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” quiero que notemos algo aquí que es de suma importancia. Quiero que notemos que aquí la palabra nos dice que ellos recibieron el poder de hablar en otras lenguas. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Quiere esto decir que ellos hablaron en forma especial a las personas que estaban presentes como muchos supuestos hombres y mujeres de Dios hacen hoy en día? la respuesta es un absoluto no.

Pero entonces, ¿que fue lo que sucedió en ese momento?

Lo que sucedió en ese momento fue que ellos recibieron el poder de ser entendidos en todos los idiomas a la misma vez; ellos recibieron el poder de hablar del mismo modo que Dios habla.

En otras palabras, ellos pudieron comunicarse con toda persona en ese momento sin que ellos hicieran esfuerzo alguno de hablar en el idioma o dialecto de aquellos que estaban presentes. Esto es muy diferente a lo que se ve comúnmente en las iglesias de hoy. ¿Quéles estoy tratando de decir con todo esto?

Quiero que quede claro que yo no estoy diciendo que el hablar con palabras que no entendemos, en otras palabras hablar en lenguas angelicales, no son reales. La verdad del asunto es que el hablar en lenguas es muy real, pero también hay un propósito para ello. Fíjense bien en lo que encontramos en 1 corintios 14:2 cuando leemos: “porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.”

Lo que si les estoy diciendo con todo esto es que hablar en lenguas es mucho más de hablar palabras raras; hablar en lenguas es comunicar el mensaje de salvación a las personas. Hablar en lenguas es permitir que el Espíritu Santo sea quien inspire nuestras palabras para que el mensaje de Dios sea entendido y aceptado por aquellos que nos rodean. Por eso debe de siempre estar acompañado de la interpretación de lenguas.

En otras palabras, obrar en el poder del Espíritu Santo que ahora mora en nosotros. No podemos depender de nuestras habilidades, sino tenemos que confiar en el poder de Dios.

Digo esto porque si nos ponemos a confiar en nuestras propias habilidades, entonces nunca lograremos hacer nada para el reino de Dios.

Para concluir, lo que el mundo más necesita es una manifestación del poder del Espíritu Santo como lo que sucedió en el día de pentecostés, pero antes de que esto suceda en el mundo, primeramente tiene que suceder en el pueblo de Dios, unidad, discernimiento, guía

1) Pero para que esto suceda en el pueblo de Dios, tenemos que convertirnos en persona obedientes a nuestro padre celestial; tenemos que obedecer su palabra en todo momento y no solo cuando nos conviene o parece.

2) Para que el mundo pueda experimentar una manifestación del poder del Espíritu Santo, el pueblo de Dios tiene que aprender a diferenciar entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo.

Esto quiere decir que no aceptaremos todo lo que escuchamos o vemos como la verdad de Dios, sino que tomaremos el tiempo de examinarlo todo a través de la palabra de Dios.

3) y lo más importante de todo, lo cual cubre todo, es que tenemos que obrar según el poder del Espíritu Santo.

Digo que esto cubre todo porque cuando obramos según el poder del Espíritu Santo, entonces no estamos obrando por nuestra propia habilidad o fortaleza, sino que obramos en el poder de Dios, y cuando obramos en el poder de Dios, entonces no existe potestad alguna que nos pueda derrotar.

Ahora la pregunta que queda es: ¿quieres el poder pentecostés?

El bautismo del Espíritu Santo.

Todos los creyentes están autorizados y deben ardientemente esperar y sinceramente buscar la promesa de padre, el bautismo del Espíritu Santo y fuego, según lo manda nuestro señor Jesucristo. Esto era una experiencia normal de todos en las primeras iglesias cristianas.

Con esto viene la dotación del poder de vida y servicio, la dádiva de los dones y sus usos en la obra de Dios (Lucas 24:49; hechos 1:4, 8; i corintios 12:1-13.)

Esta experiencia es distinta de y subsiguiente a la experiencia del nuevo renacer (hechos 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9.)

Con el bautismo del Espíritu Santo conlleva experiencias como un sobreabundante llenar del Espíritu (juan 7:37-39; hechos 4:8), una profunda reverencia a Dios (hechos 2:43; hebreos 12:28), una intensificada consagración a Dios y dedicación a su obra (hechos 2:42), y un amor más activo por Cristo, por su palabra y por los perdidos (marcos 16:20.)

Hugo Oberti.