1.17 Discernimiento

 

 

La mayoría de las veces que pasamos por situaciones difíciles es por falta de discernimiento, nos dejamos llevar por cosas que aparentemente nos van a producir éxito, y terminamos en situaciones de preocupación y desaliento.

 

El enemigo, es un mago excelente, sabe hacer aparecer las cosas malas como muy buenas, finalmente no tenemos la capacidad de distinguir el bien del mal, y entonces fracasamos inevitablemente.

 

Romanos 12:21 “no seas vencido de lo malo”

 

Había creyentes en Roma, que estaban siendo vencidos por el mal, y Pablo les ordena que no sean vencidos, es una acción imperativa.

 

Y la traducción exacta de la palabra “de” es “bajo el control de” es la palabra griega hupo, en otras palabras se dejaban engañar por las apariencias, entonces Pablo les dice que no se dejen engañar por este cáncer podrido, no es un mal cualquiera, es un cáncer terrible.

 

Isaías 5:20-21  es muy fuerte también:

 

Hay de los que a lo malo le dicen bueno, y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz, que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo. Ay de los sabios en sus propios ojos y que son prudentes delante de si mismos.

 

La esencia del mal es hacerse independiente de Dios, cualquier cosa que hacemos por nuestra propia cuenta sin que Dios lo respalde es malo, no fuimos creados para funcionar independiente de Dios, sino bajo su dirección.

 

La gente piensa que simplemente el mal es el pecado, y por eso es que el cristianismo es débil y somos vulnerables, porque nos metemos en batallas que ya han sido ganadas, en definitiva debemos de saber que los pecados conocidos por la mayoría son solo una manifestación del mal y esta batalla ya fue ganada en la cruz, ya nadie va a ser juzgado por sus pecados conocidos, borracheras, drogas, sexo, no estas son pecados y nos estorban la entrada a la presencia de Dios de seguro, pero seremos juzgados por no escuchar lo que Dios nos dice, nuestro bien no es el bien de Dios.

 

La biblia dice que nuestras obras buenas y malas son las que serán juzgadas. 1 Corintios 3:11-15, 2 Corintios 5:10

 

Pero Pablo nos manda a vencer el mal con el bien, es una acción no defensiva, sino ofensiva, es decir ataca este bien, con el bien de Dios. ¿cómo sabemos el bien de Dios? Por el Espíritu y la palabra. Si nos alimentamos con la palabra, le damos al Espíritu Santo las herramientas para trabajar, esto es permanecer en Jesucristo, en Dios, permanecer en su palabra. Esto demanda voluntad.

 

Esto es el discernimiento, el equilibrio entre la palabra y el Espíritu.

 

Pero saber que hacer no vasta, necesitamos “valentía”, y esta solo viene del Espíritu Santo.

 

Hebreos 5:13-14

 

“Y todo aquel que participa de la leche, es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez , para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”

 

Leche son las doctrinas básicas, y el que solo se queda allí es inexperto, hay que pasar por ese camino, pero no hay que quedarse en el. Un inexperto es aquel que solo puede usar ciertas herramientas, pero que no puede aplicar cierta cantidad de información.

 

Aprendamos a aplicar lo que sabemos, si no lo hacemos, somos inexpertos, somos como niños, nepios.

 

Homero usaba esta palabra para los guerreros que llegaban cansados de las batallas y no sabían como manejar la vida, eran muy feroces en el campo de batalla, pero eran “aniñados”  en la vida diaria. No eran “perseverantes”

 

Lo contrario es los “teleios” los maduros, pero esto llega solo por la práctica, por la constancia en permanecer en la palabra. Se han metido en un gimnasio “extremo” para gobernar su alma.

 

Es un asunto de disciplina constante, esto nos produce hábitos. Los buenos hábitos se establecen tanto como los malos, es a través de una serie de repeticiones que se transforman en parte de la vida. Los cristianos maduros viven metidos en el gimnasio, de hecho cuando el autor habla de “ejercitados” es la palabra griega “gimnasio” todos los días buscaba logros mas elevados espirituales, subían el peso en las barras de ejercicios, entonces eran entrenados en sus sentidos, para discernir el bien del mal.

 

Ejercitemos pues cada día, levantémonos a orar y leer la palabra, a conversar con Dios y pedir las fuerzas para avanzar y discernir su voluntad, si hacemos esto en forma perseverante, entonces maduraremos y avanzaremos para ayudar a otros.

 

Bendiciones

Hugo Oberti