ESCUELA DEL REINO 10

Las pruebas y la fe

Vamos a tener una nueva perspectiva de fe que la enseñanza tradicional, vamos a ver la fe desde la perspectiva del Reino.

Mucha gente piensa que si pasas una prueba o estás enfrentando desafíos grandes, es por falta de bendición o estás en pecado, como cuando los fariseos vieron al ciego, y le preguntaron: ¿Quién pecó este o sus padres? No dice El Señor esto fue así para la Gloria de mi Padre.

 

¿Qué loco esto, verdad? Alguien nace ciego para la Gloria de Dios. Pero así dice la palabra, La palabra griega para gloria es DOXA, es potencia, es peso, entonces ¿que decía Nuestro Señor respecto a el ciego?, que había nacido ciego para probar la potencia de Dios.

¿Sabe por qué? porque no se puede confiar en nadie que no se ha probado.

 

La religión, mezcla las pruebas y los desafíos con pecado, por eso la religión  no es segura, porque cuando hay la prueba y están haciendo su mejor esfuerzo para agradar a Dios, se desaniman de Dios.

Si eso fuera así, que las pruebas son resultado de pecado, tendría que dejar de leer la biblia, porque el 80% de la Biblia es prueba. Moisés, David, Jeremías, Jacob, Habacuc, Nehemías, Oseas.

Hoy es día de decisiones, si queremos seguir avanzando tenemos que dejar la mentalidad de Egipto o la mentalidad del mundo para establecer la mentalidad de Reino.

Este es el evangelio, el del Reino, no ninguna religión, el Evangelio del Reino, no queremos más religión ni mezclas con principios del mundo.

Hoy tienes que tomar una decisión.

La fe, es la moneda circulante con la que se hace negocios en el Reino.

 

Así como el dólar es en el mundo, en el Reino la moneda para hacer negocios se llama FE. Y el dólar se somete por añadidura, siempre.

La gente que no se resista y no se someta a este mensaje serán los que cambiarán el mundo, los que se resistan no podrán.

Comencemos repasando cosas que hablamos en una impartición pasada.

 

Dijimos que estos puntos nos permitirán tener una vida más en paz y menos frustraciones:

1.- Hay preguntas que jamás voy a poder contestar.

No se puede tener una respuesta para todo, hay gente que todo sabe, yo en lo personal hay muchas cosas que no sé, de hecho el libro de Job nos enseña que no hay que hacerse el sabelotodo, sino en ocasiones reconocer que hay cosas que no entendemos por qué pasa.

Dios no tiene que explicarnos todo.

Si nosotros queremos entenderlo todo, de hecho como no podemos cuando algo no entendemos nos va a traer una confusión.

No decimos que no hay que buscar respuestas, sino que todo tiene un equilibrio, hay preguntas que yo nunca podré contestar. No me explico ¿Por qué mueren niños en un ataque terrorista a una escuela? ¿Por qué le da cáncer a una persona que aparentemente es buena?, ¿Por qué se incendia una casa y se mueren los padres dejando 3 niños huérfanos? ¿Por qué una bala pérdida mata a un niño de meses en un carro?

 

Estas y otras cosas en mi vida personal que me suceden, son cosas que no entiendo. Personas que hemos servido se van y murmuran contra nosotros, gente que te traiciona, no entiendo, pero resolví que no me van a quitar el sueño, y que voy a ser feliz a pesar de todo esto, y que no me voy a detener de llegar a mi destino, a pesar de esto. No puedo darme el lujo de deprimirme o frústrame, por cosas que no entiendo, tengo que seguir adelante. Esto me ayuda a simplificar la vida.

 

2.- Hay cosas que no puedo cambiar ni podré cambiar jamás.

Esto me sirve para organizar mejor mí tiempo y trabajar en las cosas que si puedo cambiar.

Cuando me meto en cosas que no puedo cambiar, algo si cambia dentro de mí, mi carácter y mi presión arterial.

Hay cosas que cada persona tiene que cambiar, yo no las puedo cambiar por ella.

 

3.- Hay cosas que no puedo detener

Si me pongo frente a ellas, voy a salir arroyado, como por un tren. Yo no me puedo parar a detener un tren, tengo que hacerme a un lado y soportarlas mientras pasan.

 

4.- Hay cosas en la vida de las que no somos responsables.

Ni de la vida de tus hijos, los crías bien, les das una buena educación, los traes a la iglesia, y a veces toman decisiones muy tontas que les traen consecuencias graves.

En mi trabajo, a veces hago las cosas lo más profesionalmente posible y no salen bien, trato de minimizar los errores, pero sucede un imprevisto y fallan, yo me amargaba mucho por esto, hasta que tuve que reconocer que estas cosas pasan y yo tengo que enfrentarlas y solucionarlas, las puedo enfrentar frustrado o las puedo enfrentar positivamente.

 

Descubrí que de lo que si soy responsable es de la manera como respondo a estas circunstancias que no entiendo.

Yo no soy responsable de sus decisiones, cada uno es responsable de sus decisiones, Dios no es responsable de sus decisiones, voy a serlo yo.

 

5.- Debo de reconocer mis límites.

Quien no hace esto es un arrogante, usted y yo debemos de saber que necesitamos aprender de otros.

Bueno entonces tenemos que vivir con todas estas posibilidades:

Preguntas que jamás voy a poder contestar.

Cosas que no puedo cambiar ni podré cambiar jamás.

Cosas que no puedo detener

Cosas en la vida de las que no somos responsables.

Preguntas que no puedo contestar.

Estas cosas  suceden a todos, ahora debemos de responder a esto entonces no como el mundo que entra en confusión y frustración sino como gente de reino. ¿Cuál es la respuesta del Reino a estas limitaciones del hombre? Reino a esto?

La respuesta es FE.

Cuando suceden todas estas pruebas somos expuestos a nuestras motivaciones, que es lo que nos hace hacer lo que estamos haciendo y que es lo que nos hace seguir una visión u otra.

Dios que conoce nuestro corazón está examinando esto: ¿Porqué se lo digo?

Porque así dice la palabra.

 

Lucas 18:8  Os digo que pronto les hará justicia.  Pero cuando venga el Hijo del Hombre,  ¿hallará fe en la tierra?

 

Esto es tremendo y son palabras de nuestro Señor Jesucristo: No dice que viene a buscar poder, riquezas, prosperidad económica, la religión perfecta, educación, tradición, NO, dice que buscará FE.

 

¿Qué tan fuerte es tu FE?

 

Te lo voy a decir, es tan fuerte como las pruebas que aguantes.

 

Es como el levantamiento de pesas, eres tan fuerte como el peso que puedas levantar.

 

Esto se llama prueba de FE, cuando viajaba a la fábrica donde construían los camiones, hacían pruebas a al chasis a los motores hasta romperlos, entonces determinaban sus limitaciones, y podían vender un producto seguro.

 

Las pruebas entonces confirman lo que se ofrece, lo que se dice al vender un producto.

 

Digámoslo más directo, las pruebas confirman lo que tu dices.

Si tú hablas de FE, esto que dices será probado en medio de la prueba.

 

Y ¿sabes que es lo que hace fallar tu FE?

 

Las motivaciones, el porqué hago y digo tal o cual cosa, un hombre y una mujer de Dios siempre tiene esta capacidad de examinar la motivación con que hace las cosas, esto lo ayudará a purificarse desde su interior. A lo mejor las cosas que vea no le gusten y usted haya pensado que no las tenía, pero el Espíritu de Dios se las mostrará y no solo eso sino que lo ayudará a purificarlas.

 

¿Sabe porqué es importante saber la motivación por la que hacen las cosas? Porque en eso pondrás tu pasión, eso te gobernará.

 

Igual es con la FE. Debemos de preguntarnos:

 

¿Por qué sigo a Dios? ¿Para qué vengo a la iglesia? ¿Para qué quiero estar en el Reino?

 

Si leemos Juan capítulo 6, vemos al Señor alimentando a 5000 personas y luego se retira a las montañas porque quería estar solo.

En la noche salen los discípulos a pescar y El camina sobre las aguas, para reunirse con ellos en la barca.

 

Al día siguiente la gente va a buscar a Jesús y no lo encuentran, veamos:

 

Juan 6:24  Cuando vio,  pues,  la gente que Jesús no estaba allí,  ni sus discípulos,  entraron en las barcas y fueron a Capernaum,  buscando a Jesús.

Juan 6:25  Y hallándole al otro lado del mar,  le dijeron: Rabí,  ¿cuándo llegaste acá?

Juan 6:26  Respondió Jesús y les dijo: De cierto,  de cierto os digo que me buscáis,  no porque habéis visto las señales,  sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

Juan 6:27  Trabajad,  no por la comida que perece,  sino por la comida que a vida eterna permanece,  la cual el Hijo del Hombre os dará;  porque a éste señaló Dios el Padre.

 

Estas son palabras del Señor, les dice: “De cierto,  de cierto os digo que me buscáis,  no porque habéis visto las señales,  sino porque comisteis el pan y os saciasteis.”

 

En otras palabras:

 

Ustedes están motivados a seguirme por lo que yo les puedo dar, ustedes no me siguen por lo que YO SOY.

 

Le repito:

 

Ustedes me siguen por lo que les puedo dar y no por lo que YO SOY.

 

Ustedes preguntan: ¿Dónde estabas? Pero no era a mí en realidad a quien buscaban, eran los panes y los pescados.

 

Y por si acaso, El si ha prometido bendecirnos, pero no quiere que lo busques por las bendiciones sino por lo que El Es.

 

¿Sabes por qué? Porque si esa es tu motivación, cuando esa bendición pase, tu fe se cae y te comienzas a resentir con Dios.

 

¿Qué pasa cuando no hay dinero? Algo está mal, Dios no me bendice.

¿Qué pasa cuando el día está muy complicado y las cosas no salen como me esperaba, a pesar de que hice todas las cosas bien?

 

Veamos que el mismo Señor da la respuesta:

 

Juan 6:27  Trabajad,  no por la comida que perece,  sino por la comida que a vida eterna permanece,  la cual el Hijo del Hombre os dará;  porque a éste señaló Dios el Padre.

 

Juan 6:28  Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

Juan 6:29  Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios,  que creáis en el que él ha enviado.

 

Esta expresión es muy profunda y quizá deberíamos  escudriñarla durante mucho tiempo, pero no es ese el tema de hoy, en tal caso lo que dice aquí en forma simple y directa es:

 

No pongas tu fe en las cosas que pueden desaparecer, que son momentáneas, pon tu fe en lo que permaneces. ¿Qué es? EL MISMO.

 

Pon tu fe en El y no en las bendiciones que se pueden ir, con El la vida siempre es una bendición.

Por eso el mismo dice:

 

Esta es la obra de Dios,  que creáis en el que él ha enviado.

 

Pero fíjese lo que le responde la gente con mentalidad de Egipto, con mentalidad del mundo no de Reino:

 

Juan 6:30  Le dijeron entonces: ¿Qué señal,  pues,  haces tú,  para que veamos,  y te creamos?  ¿Qué obra haces?

 

¿Esto es de locos? Les acaba de dar de comer a miles con 5 panes y dos peces y preguntan:

 

¿Qué señal,  pues,  haces tú,  para que veamos,  y te creamos?  ¿Qué obra haces?

¿Sabe porqué vuelven a preguntar? Por qué ya se acabó el pan, se acabó la bendición.

Para seguirlo necesitaban, bendición todos los días y El se las quería dar, pero al fabricante de la bendición, sígueme a mí, y no a la bendición y serás feliz todo el tiempo, con bendición y sin bendición.

 

¡YO SOY LA BENDICIÓN!

 

Sigamos:

Juan 6:31  Nuestros padres comieron el maná en el desierto,  como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

O sea Señor, Moisés nuestro Padre nos dio pan del cielo, maná. ¿Y tú que nos das? ¿Cuál es tu señal?

Jesús responde:

Juan 6:32  Y Jesús les dijo: De cierto,  de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo,  mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

Juan 6:33  Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

 

Lo que El Señor hace es algo como decir: Déjenme explicarles mente egipcia, no fue Moisés el que les dio el pan del cielo, sino mi Padre que está en los cielos. Por eso no avanzan, porque cuando se fue el maná, se quedaron sin fe.

 

No pongan su fe en el maná, ni en Moisés, ni en el apóstol Hugo, ellos y esas cosas que les dan de comer pueden cambiar, pongan su FE en quien no cambia. YO.

 

¿Nos damos cuenta de la diferencia?

 

Por eso el te prueba cuando te falta la bendición. El te puede dar y te puede quitar. ¿Qué vas a hacer cuando te quite?

 

Hay dos panes, uno es el Maná y otro es El mismo: “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.”

 

El fabricante del Pan, es más importante que el Pan.

El pan se envejece, se acaba, pero el fabricante No, siempre puede hacer uno nuevo.

Entonces el tema no es ¿Cuánta fe tienes? sino donde está tu fe. No es si tienes fe para hacer $5’000.000 DE DÓLARES Y COMPRAR UNA GRAN PROPIEDAD, sino donde está tu fe. En El GRAN YO SOY o en la bendición.

¿Sabe de qué me di cuenta? La mayoría de la gente en la iglesia y en esta iglesia, tiene su fe en pan y no en el panadero.

Este es un principio de Reino, que nos saca de Babilonia, de Egipto, del mundo, y nos establece en el Reino.

La fe no es en lo que me puede dar, sino en El.

Sigamos:

 

Juan 16:33  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción;  pero confiad,  yo he vencido al mundo.

 

Palabras de nuestro Señor otra vez: Por si acaso, no te vayas a sombrar de las pruebas y las tormentas, mira que te estoy diciendo que van a venir.

 

En otras palabras no tengas una relación conmigo basado en tener o no tener pruebas.

 

Es más yo creo que El permite las pruebas para fortalecer la fe.

 

A mí me conmueve la fe de los que acompañaban a Daniel

 

Aquí hay una confrontación de dos reinos, y Daniel sometido por la fuerza a un reino del mundo, pero el siempre con el espíritu en otro Reino, la biblia dice de Daniel que tenía un espíritu superior, y sobresalió sobre los demás, pero no adaptándose al mundo sino manteniendo sus principios.

Si usted ahora ve a un Daniel, sometido y despojado de sus riquezas, a lo mejor lo señala de falto de bendición por la mentalidad del mundo que todavía hay en la iglesia. Esa es la medida, ¿porqué no son miles? ¿Por qué no son ricos? Algo está mal, si algo está mal tu forma de ver el evangelio.

 

Bueno sigamos: había con Daniel 3 jóvenes príncipes que también estaban al servicio de Nabucodonosor, rey impío. Y a ellos les tienden una trampa para matarlos y que el Rey los mande al horno de fuego, tenían que inclinarse ante una estatua de rey y adorarlo. Y la respuesta de estos jóvenes nos enseña mucho hoy.

Daniel 3:15  Ahora que escuchen la música de los instrumentos musicales, más les vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer, y que la adoren. De lo contrario, serán lanzados de inmediato a un horno en llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos!

 

Daniel 3:16  Sadrac, Mesac y Abednego le respondieron a Nabucodonosor:

 ¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad!

Daniel 3:17  Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad.

Daniel 3:18  Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.

 

Ellos iban a ser enviados al horno de fuego, y se decidieron a ir por su Dios, pero me asombra su respuesta:

 

Daniel 3:17  Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad.

Daniel 3:18  Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.

 

Si nos salva bien, pero si no nos salva, igual lo honraremos, ¿comprendemos este es el tipo de fe en Dios y no en su bendición?

 

Si me salva bien, pero sino también. ¿Sabe qué pasó? Fueron salvados por un ángel, y sabe que más pasó:

 

Daniel 3:29  Por tanto, yo decreto que se descuartice a cualquiera que hable en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y que su casa sea reducida a cenizas, sin importar la nación a que pertenezca o la lengua que hable. ¡No hay otro dios que pueda salvar de esta manera!”

 

Esta es la gente que cambiará naciones enteras

No se trata de  no tener pruebas, ni de estar bendecido como el mundo dice, SE TRATA DE EL, POR ESO DICE: TIENE QUE COMERME Y BEBERME.  Así termina diciéndoles a los que le pedía provisión:

 

Juan 6:53  –Ciertamente les aseguro –afirmó Jesús– que si no comen la carne del Hijo del hombre ni beben su sangre,  no tienen realmente vida.

Juan 6:54  El que come* mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna,  y yo lo resucitaré en el día final.

Juan 6:55  Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

Juan 6:56  El que come mi carne y bebe mi sangre,  permanece en mí y yo en él.

Juan 6:57  Así como me envió el Padre viviente,  y yo vivo por el Padre,  también el que come de mí,  vivirá por mí.

 

La mayoría de la gente en la iglesia y la mayoría de los ministros del evangelio, busca al Señor, para saber cómo se pueden beneficiar personalmente.

 

Parece que Dios fuera como la lámpara de Aladino, que se frota y se cumple tus deseos.

 

Este no es el evangelio, es la FE en El.

 

Terminemos por donde comenzamos:

 

La gente que seguía a Jesús por las bendiciones, no pasó la prueba del Reino:

 

Les dijo que tenían que comer su carne y beber su sangre, para seguirlo a El por FE, y ¿saben que dijeron?

 

Juan 6:60  Al escucharlo,  muchos de sus discípulos exclamaron: “Esta enseñanza es muy difícil;  ¿quién puede aceptarla?”

 

O sea había más discípulos que 12, de hecho miles lo escuchaban, pero cuando les dijo la verdad, ya no les gustó. Preferían el evangelio del Maná. Pero ya no era tiempo de Maná, ese tiempo era al comienzo, ahora era tiempo de todo EL REINO.

 

Y escuche esto:

 

Juan 6: 66  Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él.  Así que Jesús les preguntó a los doce:

Juan 6: 67  –¿También ustedes quieren marcharse?

Juan 6: 68  –Señor –contestó Simón Pedro–,  ¿a quién iremos?  Tú tienes palabras de vida eterna.

Juan 6: 69  Y nosotros hemos creído,  y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

 

¿Sabe porqué se fueron? Porque no había garantías de bendición, la garantía se las daría el Espíritu Santo, a los que abrazaran este tipo de FE.

 

No estamos aquí para obtener bendición ni PAN, ESTAMOS PARA TRANSFORMAR AL MUNDO POR NUESTRA FE.

 

¿Qué tipo de cristiano es usted? ¿De pan y de pescado? o de ¿Carne y Sangre?

 

Salmo 18:1  ¡Cuánto te amo,  Señor,  fuerza mía!

Salmo 18:2  El Señor es mi roca,  mi amparo,  mi libertador; 

es mi Dios,  el peñasco en que me refugio. 

Es mi escudo,  el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!

Salmo 18:3  Invoco al Señor,  que es digno de alabanza,  y quedo a salvo de mis enemigos.

Salmo 18:4  Los lazos de la muerte me envolvieron;  los torrentes destructores me abrumaron.

Salmo 18:5  Me enredaron los lazos del sepulcro, 

y me encontré ante las trampas de la muerte.

Salmo 18:6  En mi angustia invoqué al Señor;  clamé a mi Dios,   y él me escuchó desde su templo;  ¡mi clamor llegó a sus oídos!

 

Esta es la casa que cuando viene las tormentas no cae:

 

Mateo 7:24  “Por tanto,  todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.

Mateo 7:25  Cayeron las lluvias,  crecieron los ríos,  y soplaron los vientos y azotaron aquella casa;  con todo,  la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.

Mateo 7:26  Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena.

Mateo 7:27  Cayeron las lluvias,  crecieron los ríos,  y soplaron los vientos y azotaron aquella casa,  y ésta se derrumbó,  y grande fue su ruina.”

 

Pongamos nuestra casa en una fe firme, pongamos nuestra casa sobre El que es la Roca, y no sobre la bendición ni la provisión.

 

Bendiciones,

 

 

Hugo Oberti